Vacaciones en soledad: chicos en la playa, padres en la ciudad
*Los adolescentes se fueron de vacaciones solos y los padres buscan el equilibrio entre la invasión y el descuido.
*Una especialista analiza las distintas etapas del primer viaje que los adolescentes hacen sin su familia y da las claves para manejar una situación que debería ser positiva para todos.
Vacaciones_solos3
Aceptar que los hijos se vayan solos de vacaciones es una decisión que depende de cada familia y que tiene que ver con los ensayos de salida que se fueron dando desde la pubertad
De todas formas, la edad no es una garantía: “Puede haber chicos de 18 que trabajan, planean unas vacaciones con amigos y llevan adelante todo un movimiento en su vida que hace que se pueda hacer solo, pero también puede haber otros de la misma edad que no se atrevan a hacer la experiencia”, señala Aguirre.
Con respecto a la etapa previa al viaje, la psicoanalista advierte que no se puede dar un “curso acelerado” con todo lo que no se habló hasta ese momento: “Dar un discursito la noche anterior o decir ‘llevá preservativo’ si nunca se habló de esto, descoloca al chico y no sirve para nada –dice la especialista-. Las cuestiones relacionadas con el cuidado, con la anticoncepción, con las enfermedades de transmisión sexual, tendrían que estar habladas para que el adolescente pueda ir armando la propia intimidad fuera del hogar, el encuentro con los pares y con el amor”, afirma.
Según Aguirre, las primeras experiencias con el afuera sacan todo lo que se trae del adentro y todo lo que ese adolescente pudo armar con su familia. Sin duda, se trata de un “hito” en la vida de los jóvenes y de sus padres.
- Temporada de vacaciones, temporada de preocupaciones
Cuando el adolescente y su mochila se suben al micro, se produce un corte importante. “Para los padres es muy fuerte permitir que el hijo se independice, quieren saber cómo está, cómo llegó y cómo le fue”, dice la psicoanalista y sugiere encontrar un equilibrio entre invadirlos y descuidarlos. “Los chicos tienen que poder llamar y poder contar con sus padres, pero si a los adolescentes les suena el teléfono cuatro veces por día y si los adultos están todo el tiempo interrumpiendo, habrá que pensar si realmente se fueron solos”, plantea Aguirre.
Cuando el adolescente y su mochila se suben al micro, se produce un corte importante.
Y en la fluidez de la comunicación va a poner su impronta la tecnología: el chat y los mensajes de texto desde el celular se van a agregar al tradicional llamado, abriendo canales de comunicación.
- El momento de desarmar las valijas
“En el momento del reencuentro, puede suceder que los padres se confundan y crean que el hijo tiene que contarles con detalles todo lo que hizo”, señala la psicoanalista y sostiene que el respeto por la intimidad tiene que estar presente.
La experiencia puede haber sido grata o no tanto, pero seguramente servirá para ir construyendo la particularidad de cada adolescente y marcará un antes y un después en la vida de esa familia.
Las Más Leídas






Dejá tu comentario