Violín de barrio: la historia de la Orquesta de Niños Carlos Gardel
*minutouno.com estuvo en los ensayos de la orquesta conformada, en gran parte, por chicos de una villa de El Palomar.
En total son casi sesenta los chicos que dos días a la semana dejan la tele, el chat o cuelgan los botines para calzarse un contrabajo o un violín. La Orquesta de Niños Carlos Gardel nació hace tres años en el seno de un barrio humilde lindante al Hospital Posadas, en El Palomar, y hoy es el orgullo del lugar.
En el repertorio de la orquesta hay temas de Beethoven, pasando por Charly García, Queen o hasta toques de cumbia de Néstor en Bloque, con quien la banda tocó en la televisión abierta.
Ese fue el lema con el que Horacio Cuello, el coordinador original del proyecto, motivó el emprendimiento. Y los frutos no tardaron en llegar.
“Cada chico tiene su universo y problemáticas, no hay dos iguales. Algunos lo sienten como un pasatiempo, otros como una carrera (planean seguir en el conservatorio), como una manera de desarrollarse interiormente y fortalecer su autoestima”, explica Catalá.
Mauro, de 12 años, toca desde hace 3 la flauta traversa luego de que tía le contó de la convocatoria. “Al principio costó y bastante”, cuenta el chico que además de la música dice disfrutar el estar rodeado de amigos. A su lado, el pequeño Claudio susurra como al pasar que toca el violín desde hace dos años y que es “más o menos bueno”. Igual lo que más lo alegra es saber que su familia está orgullosa de él.
Música maestro
Walter Vivares tienen en su batuta el control de la orquesta, es el director. “Hay chicos que nos sorprenden por su capacidad de aprender. No salió ningún genio, pero hay algunos que tocan cosas que tocaría un estudiante muy avanzado de conservatorio”, dice al resaltar el avance de su séquito infantil.
“El primer tema que tocamos en conjunto fue el Feliz Cumpleaños, salió algo muy tímido que apenas podía reconocerse y hoy en día hay un repertorio interesante con tango, música clásica, chacarera, rock”, se enorgullece el director, encargado de ensamblar los sonidos de trompetas, trombones, contrabajos, violines, violas, violonchelos, clarinetes, flautas traversa y guitarras criollas. Todos, ejecutados por nenes de entre 6 y 17 años.
Romina Leiva (12) ofrece mate y cuenta su pasión por el contrabajo, instrumento que toca desde que tenía tan sólo nueve. Dice que “aprendió de una” y que en su casa la felicitaron. Junto a Belén (13) e Ivana (11) son de la primera tanda, y hoy forman un potente trío, ocultas detrás del enorme instrumento que cargan sobre sus hombros.
“Mejora mucho la concentración en general, la autoestima, y cuando el nene puede avanzar y ve que produce algo que le da placer, también se fortalece con el orgullo de su familia y el reconocimiento de los compañeritos de la escuela”, impulsa Catalá. Y con su público contento, los nenes son Gardel.






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