El financista y ex marido de Iliana Calabró, acusado por lavado de dinero en la misma causa que se investiga a Lázaro Báez, se negó a declarar este viernes en Comodoro Py ante el juez Casanello.

"Como ya dije varias veces, esta causa tiene más de tres años de trámite, y no existe ninguna prueba que pueda derribar a mi respecto el estado de inocencia del que goza todo ciudadano en un estado de derecho, circunstancia que, confío, pronto será declarada judicialmente por V.S., desvinculándome definitivamente de este proceso, lo que así expresamente solicito", dice uno de los párrafos del extenso escrito presentado.

En el escrito Rossi manifestó que a más de un año de su anterior declaración indagatoria, "ratifico absolutamente todo lo que dije en mi defensa en aquélla oportunidad. No sólo por la veracidad de mis dichos sino porque, además y como consecuencia lógica de ello, nada en el expediente, transcurrido más de un año a la fecha, ha logrado desvirtuar ni una sola palabra de lo que manifesté en aquélla oportunidad".

Rossi, según las acusaciones, sería el encargado de crear las sociedades en Panamá, donde, para aprovechar la libertad de impuestos, los empresarios habrían girado grandes sumas de dinero.

En su escrito, Rossi recordó cómo comenzaron sus contactos con Panamá cuando "L´Oreal de Paris me propone hacerme cargo de su comunicación gráfica en área del Caribe con sede en Panamá. Así comenzó una nueva etapa en mi vida empresaria desarrollando software de coloración de pelo, vital en el negocio de L'Oreal y otros proyectos similares que básicamente podía manejar desde Argentina".

"Es en ese contexto que empiezo a viajar eventualmente a Panamá (corroborado, así como mi actividad en general en dicho país, nada menos que por el ex Embajador argentino Harguindeguy) y a otros países, entre ellos Colombia por el tema de coloración de L´Oreal, y a Brasil, por las presentaciones para Avon".

En cuanto al rol de supuesto "armador de sociedades", indicó que "eso es directamente ridículo: Yo no armo sociedades, no es ni fue mi función ni tiene nada que ver con nada a lo que yo me haya dedicado en mi vida profesional, como ya relaté. En todo caso, está claro que SGI, o quien fuera, podía recurrir a otras personas, o estudios jurídicos o contables con experiencia en el mercado y mayor conocimiento tanto de finanzas como de cuestiones legales como para necesitar a alguien con mi perfil para hacer ese trabajo, si es que necesitaban hacerlo".