En vez de elegir en el supermercado todos los alimentos de envase verde con la promesa de una vida más sana, un nuevo estilo de cocina pone el foco en qué contiene la comida.
"Lo light no siempre es bueno. Un vaso de gaseosa light tiene cero calorías y una manzana tiene 80, pero, ¿cuál te alimenta más?", desliza Pablo Martín cuando habla de alimentación consciente. Parece un modo rebuscado de hablar de comida sana, pero es mucho más que eso.

"Consiste en ser consciente de lo que uno esta consumiendo. No es decir que está mal un alimento u otro, sino de tener conciencia de lo que contiene cada uno, de qué tiene la barrita de cereal, por ejemplo", explicó el chef Pablo Martín a minutouno.com.

Quizás la barrita sea más traicionera de lo que parecía y la granola casera sea la solución para el hambre furtivo. Puede que incluso sea mejor reemplazarla por galletitas caseras hechas de un tipo de harina apropiado para el consumidor, como la integral, de arroz o de lino.

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"Uno desde la conciencia puede decidir si el alimento es inocuo o no para la salud. Lo light no siempre es bueno. Un vaso de gaseosa light tiene cero calorías y una manzana tiene 80, pero, ¿cuál te alimenta más? Por eso yo no hablo de calorías", expresó Martín, quien se dedica a dar talleres de alimentación consciente en todo el país.

Martín transita la delgada línea entre la moda culinaria de la vida sana y la adopción sin vuelta atrás de una alimentación nutritiva que le gana a la manía light. "La alimentacion vegana es una tendencia, no una moda. En todas las familias hay alguien vegano o vegetariano", explicó.

En base a eso, Martín reflexiona sobre las múltiples y cada vez más presentes variaciones de la dieta vegana y vegetariana, pero aclara: "No es que quiero que todos sean veganos. No creo en la alimentación vegana o vegetariana para todos. Mi idea es integrar. Quiero llegar a esa persona que consume carne pero que no se siente bien para que incorpore diferentes alimentos conscientes", señaló.

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Para eso, Martín acaba de editar su sexto libro, "Fast Food consciente", donde explora la posibilidad de cocinar un plato en poco tiempo sin caer en la comida chatarra que sacia el hambre pero no nutre. "Tiene recetas super prácticas. En menos de 33 minutos resolves cualquier plato", aseguró el chef.

De acuerdo con la línea de alimentación atenta a lo que se come y cómo se come, muchas de las recetas se resuelven en media hora o menos pero tienen procesos previos -como poner 12 horas en remojo un ingrediente- que implican una planificación.

La planificación del menú y la selección minuciosa de los ingredientes que entran en el cuerpo contribuyen a una alimentación consciente, a que comer sea un placer pleno y no una acción compulsiva.

Algunas recetas, regalo del chef:

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Preparación:

  1. Lava la cebada varias veces y dejala en remojo en la heladera toda una noche.
  2. Picá bien la cebolla y el ajo. Fileteá el puerro o el verdeo. Hidratá los hongos con un poco de agua caliente.
  3. Blanqueá la cebolla y la parte blanca del puerro o del verdeo en una cacerola con aceite o agua y con una pizca de sal durante 4 minutos. Luego, añadí el ajo y revolvé durante 30 segundos. Agregá la cebada (sin el líquido del remojo) y dejá cocinar por unos segundos más. Inmediatamente, verté la cerveza y el líquido de la hidratación de los hongos. Dejá hervir, bajá el fuego y cociná hasta que la cebada esté lista. Si es necesario, agregá un poco más de agua o caldo.
  4. Por último, apagá el fuego, añadí los hongos picados, la levadura y un buen chorro de aceite. Revolvé enérgicamente par formar la cremosidad típica del risotto. Rectificá los sabores y listo.
  5. Serví en los platos y por encima espolvoreá con la parte verde del puerro o verdeo y las semillas molidas.


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Preparación:
  1. Cociná los tagilatelle integrales desde agua hirviendo, según indique el fabricante
  2. Mientras tanto, cortá los repollitos al medios y cocinalos al vapor o desde agua hirviendo durante 6 minutos. Pica el ajo.
  3. Dorá en una sartén grande y caliente los repollitos de Bruselas. Luego incorpora el ajo, los tagilatelle integrales cocidos y condimentá con un buen chorro de aceite de oliva, una pizca de sal y otra de pimienta. Mezclá bien la pasta, apagá el fuego e incorporá las semillas de sésamo blanco molidas y la levadura nutricional.

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Preparación:

  1. Para la crema de cajú: Procesá las castañas de cajú activadas junto con las semillas de la chaucha de vanilla (cortá la chaucha de manera transversal y retirá las semillas con el canto de un cuchillo), la miel orgánica, las semillas de chía y 50 cc de jugo de naranja hasta que resulte una crema esposa. Si es necesario, agregá un poco más de jugo de naranja.
  2. Desgraná las galletitas integrales de algarroba. Busca vasos de café o lo que haya en casa y colcocá un poco de galletitas de algarroba en el fondo, luego un chorrito de café de higo, la crema de cajú, otra capa de galletitas de algarroba, una buena cucharada de dulce de leche de soja orgánico y, para finalizar, un poco más de crema de cajú. Decorá cada vasito con el polvo que quede de las galletitas de algarroba.

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Preparación:

  1. Precalentá el horno.
  2. En un bowl mezclá la harina con el bicarbonato, la avena, la piel de naranja picada y los chips de chocolate. Reservá.
  3. En otro bowl, batí por dos minutos el aceite con el azúcar. Cuando esté bien liso agregale el jugo de naranja, la vainilla y seguí batiendo hasta que este cremoso. Agregá a la mezcla la harina de a poco. Cuando sea necesario, usá tus manos.
  4. Colocá sobre una placa para horno el papel manteca o siliconado. Formá las galletitas (hacé bolitas y luego aplastalas con las palmas de las manos) y llevalas a la placa. Hornealas a temperatura mediana/fuerte de 10 a 12 minutos o hasta que estén (el tiempo de cocción depende del tamaño que le hayas dado).