La droga se comercializaba con el nombre de Pervitina y servía para mantener alerta a los soldados y oficiales del nazismo, aunque su uso se extendió entre la población civil.
La euforia que despertaban los discursos multitudinarios de Adolf Hitler durante el regimen nazi podrían haber sido producto, en parte, de la adicción generalizada del público a la metanfetamina, la droga más popular en Alemania durante el Tercer Reich.

De acuerdo con la investigación de Norman Ohler, autor del libro "El gran delirio: Hitler, drogas y el III Reich", la metanfetamina se produjo y comercializó de manera libre e indiscriminada con el nombre de "Pervitin" desde 1933, informó el sitio El País.

En los albores del régimen nazi, la pervitina era recomendada desde para hombres que buscaban energizarse hasta para mujeres que pasaban por la menopausia y "engullían pastillas como si fueran bombones".

Ohler explicó que las pastillas de metanfetamina llegaron a reemplazar al café matutino ante las escasez de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que es más, los efectos del psicofármaco eran compatibles con el concepto de "autocuración" al que aspiraba el pueblo alemán.

La mayor producción de pastillas de metanfetamina salía de la fábrica de medicamentos Temmler en Johannisthal, en el distrito de Berlín, donde el Jefe de Farmacología, Fritz Hauschild, creó la sustancia como una "potenciadora del rendimiento".

Los efectos de la metanfetamina no sólo incluían un fervor y una energía difíciles de contener sino que además servían para paliar la escasez de alimento, los nervios, la depresión y otros malestares en la población.