Seguirán investigando la muerte del okupa argentino en España
El hombre murió en Girona dentro de una celda y sus familiares se niegan a aceptar la teoría del suicidio.
El letrado precisó que el juzgado ordenó la extracción de sangre y tejidos al cuerpo de Torroija y envió las muestras al Instituto de Toxicología local para la realización de exámenes anatomopatológicos.
Torres Rico explicó que estos trabajos forenses serán tenidos en cuenta a la hora de tipificar la causa, que hasta ahora está caratulada "suicidio".
El abogado añadió que el juzgado también cuenta con un video de la comisaría en el momento en el que -según la policía Torroija- intentó suicidarse.
Por otro lado, el hermano de la víctima, Oscar Vicente, pudo ver el cadáver, algo que hasta el momento no había sido posible, añadió el representante diplomático.
De esta forma, la familia de Torroija, que tuvo conocimiento de su fallecimiento dos semanas después de que ocurriera, consiguió que el caso no se cerrara de forma inminente, con lo que ganó tiempo para que se practiquen nuevas pruebas.
Cuál es el relato oficial de los hechos
Torroija murió el pasado 14 de julio en un hospital de la ciudad catalana de Girona, donde ingresó tres días antes tras un supuesto intento de suicidio cuando estaba detenido en una comisaría acusado de un intento de robo de un auto. Ni el consulado ni la familia fueron avisados por vías oficiales sobre la muerte de este ciudadano argentino.
Según la versión policial, tras su detención el pasado 11 de julio, Torroija intentó suicidarse en el calabozo pero fue asistido por los servicios de urgencia, por lo que abandonó con vida la comisaría de los Mossos d´Esquadra –policía autónoma catalana- de Vista Alegre, en Girona.
El hombre fue trasladado al Hospital Trueta de la misma ciudad, donde murió tres días después.
El informe forense concluye que fue un "suicidio por anoxia cerebral" y que no había señales de violencia, según detalló el cónsul.
Pero esta versión oficial de que Torroija se quiso suicidar en su celda no convence ni a familiares ni amigos y mucho menos a los activistas de los movimientos Okupa e Indignados.
Este último grupo convocó una concentración en la céntrica Plaza Cataluña de Barcelona con el objetivo de interiorizarse del caso y al término del encuentro resolvió no realizar ninguna manifestación pública a pedido de la familia de la víctima.
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