Clima hostil: argentinos y brasileños calentaron la previa en San Pablo

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Los hinchas argentinos y brasileños crearon un clima de marcada rivalidad en las afueras del estadio Arena Corinthians de San Pablo.

Hoy es el gran día y, finalmente, la selección Argentina jugará en octavos contra Suiza con la intención de pasar a cuartos a la espera de Bélgica o Estados Unidos. Miles de argentinos comenzaron a llegar al estadio para aguantar y alentar a la selección, liderada por Lío Messi.

En ese marco los hinchas argentinos y brasileños crearon un clima de marcada rivalidad en las afueras del estadio Arena Corinthians de San Pablo. A diferencia de la amable recepción experimentada en Belo Horizonte y Porto Alegre, sedes de los últimos dos juegos de Argentina, los paulistas intentaron dominar el ambiente con cánticos y respuestas hacia los simpatizantes "albicelestes".

"Maradona maricón, Maradona maricón..."
, fue el grito de guerra de los torcedores, que llegaron al Itaquerao organizados en grupos identificados con camisetas de los clubes locales: Corinthians y Palmeiras, especialmente.

Durante la procesión desde la estación ferroviaria Corinthians Itaquera, ubicada a 500 metros del estadio, los brasileños provocaron a sus rivales, quienes respondieron al paso con el clásico: "Maradona es más grande, es más grande que Pelé".

La fuerte presencia de la Policía Militar en las adyacencias del estadio disuadió cualquier reacción violenta, que en ocasiones estuvo al límite con insultos recíprocos.

En la explanada de ingreso a la cancha, hasta los voluntarios tuvieron protagonismo con mensajes amables e irónicos a través de los megáfonos: "íSean bienvenidos hermanos, hasta la final argentinos!".

Los paulistas, que adquirieron la mayoría de las entradas para el partido de hoy por los octavos de final, realizaron un llamamiento desde las redes sociales para que los argentinos sintieran por primera vez la localía brasileña en el Mundial.

Apenas 7500 simpatizantes del seleccionado "albiceleste" compraron boletos para el juego en el Itaquerao, cuya capacidad asciende a 62.600 personas.

Pese a ello, la policía brasileña estimó que unos 70 mil argentinos podrían llegar hasta las horas previas del partido para palpitarlo en la ciudad.

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