Tilcara en peligro por ser patrimonio mundial de la Unesco
* Los habitantes de la ciudad denuncian deforestación, invasión incontrolable de hoteles y maltrato de turistas y empresarios.
* Desde la intendencia dicen que todo está controlado, pero admiten que hay presiones.
Hace tres años la UNESCO declaró a la Quebrada de Humahuaca “Patrimonio Mundial de la Humanidad” y abrió puertas anchas a turistas y negocios hoteleros. Ahora, los lugareños denuncian invasión y destrucción ambiental y cultural. El intendente defiende los cambios, pero admite que ser patrimonio “es un dolor de cabeza”.
Leyes decorativas y tierras que se agotan
Para Teresa Casanova, pobladora nativa, el gobierno se endulzó con el título que se le concedió. “Al principio otorgaron permisos para construir, permitieron el avance y destrucción de propiedades y cuando advirtieron el riesgo ya no supieron detenerlo”.
Desde la Municipalidad se admite que existen medidas y ordenanzas para proteger a la comunidad pero reconocen tener dificultades. “Tomamos conciencia de lo que sucede pero hay muchos intereses en juego que ejercen presión”, admitió Eduardo Escobar, director de Turismo de Tilcara.
Los habitantes de la ciudad dicen callar por miedo, y no parece en vano: “Mi hijo recibió amenazas telefónicas que le exigían parar con las denuncias, le dijeron que íbamos a arruinarles el negocio”, acusó Casanova.
Escobar, por cuyas manos pasan las habilitaciones y permisos turísticos, deja entrever el estado político de confusión: “Tampoco tenemos demasiada protección desde el estado provincial y herramientas legales más firmes desde el municipio para frenar el ingreso masivo de unidades productivas, y mucho menos de su accionar".
“Nos sentimos ajenos en nuestra tierra, tenemos que soportar que los gringos nos roben calles, destruyan nuestro pasado y encima nos griten ´indios´, ´negros´ o ´sucios”, comentó Elida. “No les importa nuestro dolor”, agregó Teresa.
Denuncias, amenazas y tierras milenaria en peligro. Las palabras de Casanova no necesitan epilogo: “No queremos negociar, sólo necesitamos que nos cuiden y devuelvan lo que nos pertenece. Nuestros hijos no quieren vivir más acá, están emigrando para la villas de Buenos Aires”.
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