All Boys fue mucho para un Boca carente de ideas

Deportes

Primero Matos de penal y después Domínguez de cabeza: en diez minutos, en el primer tiempo, el Albo mató a un xeneize incapaz de reaccionar.

Un equipo chato, con muy poco cambio de ritmo -o casi nulo- y la escasez de variantes. Así luce Boca hoy. No es el sistema, ni los tres en el fondo, tan criticados muchas veces: es la poca imaginación futbolística. Con un 3-4-1-2, con un 4-3-1-2 o hasta si utilizara un utópico 2-2-4-2. Como fuese.

Sin trascendencia, Boca deambula por la cancha. Tiene la pelota en gran porcentaje de tiempo, pero no lastima. Arriba, los delanteros no generan peligro real, atrás lo complican fácil y encima, el azar hoy no está de su lado.

Y así, claro, es difícil ganar. Por eso, en tres fechas sigue sin hacerlo: tras un empate en el debut y una caída en la segunda jornada, ahora fue otra derrota: ante All Boys, 2-0 en el estadio de Huracán, y merecida.

Con un planteo simple, inteligente, ese que los llevó a conseguir el ascenso, los de Floresta desarmaron la endeble estructura xeneize. Una escapada de Mauro Matos, una salida a destiempo de Lucchetti y un penal que el mismo Mauro metió: 1-0.

Diez minutos más tarde, un centro, un cabezazo de Eduardo Domínguez y otra vez a desenredar  la pelota de la red: 2-0.

Dos golpes, dos jugadas claras y el partido liquidado a los 40 minutos del primer tiempo. Sí, liquidado porque la reacción de Boca se notaba que no iba a llegar. Tratando de abrir el campo, pero con Jesús Méndez y muy poco de Pablo Mouche, se hace difícil.

La carencia de un enlace que pueda unir ese juego partido, quebrado, que muestra el equipo, también se hace difícil. Seba Battaglia, solo en el medio hace lo que puede: lucha, traba, trata de distribuir, pero no puede con todo.

Hace tiempo que se fue, y pasaron varios entrenadores en el medio, pero Boca aún no pudo suplir a uno de los mejore jugadores que tuvo en los últimos 10 años: Rodrigo Palacio, ahora en Italia.

Y por más que pasaron varios, la vacante sigue ahí. Ni con el histórico Martín Palermo pueden gritar. Lucas Viatri, lesionado, fue el que anotó los goles de Boca en el torneo, pero por méritos propios, por generarse él solito las jugadas, sin asistencias.

¿Será Juan Román Riquelme la respuesta a todos los problemas? Por lo pronto, el 10 recién estará para jugar -con mucha suerte- en la sexta o séptima fecha. ¿Y mientras? Y mientras este Boca, fantasmagórico y con una ausencia total de un fútbol efectivo.

Dejá tu comentario