Así fue la fiesta en el vestuario tras ganarle a Suiza: "Quiero ver la cuarta estrella brillar en la camiseta"

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Con goles de Mac Allister, Álvarez y Martínez, la Scaloneta se instaló entre los cuatro mejores del planeta y ya piensa en Inglaterra, su próximo escollo hacia la final. ¿Cómo fueron los festejos de los jugadores?

La Selección argentina venció a Suiza y selló su boleto a las semifinales del Mundial 2026, donde la espera Inglaterra para definir al finalista. Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez anotaron los tantos que devolvieron al equipo de Scaloni al selecto grupo de los cuatro mejores del orbe, en busca de repetir la gesta de Qatar 2022.

Apenas sonó el silbato final, los futbolistas descargaron la euforia primero en el césped, compartiendo el instante con sus familias, y luego en el vestuario, donde se desataron con canciones que se hicieron furor en las redes. Entre abrazos, risas y desborde de alegría, el grupo coreó "La cuarta estrella", el tema de Pablo Quintana que los hinchas adoptaron como himno.

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#SelecciónMayor ¡NOS VEMOS EN SEMIFINALES! Esta locuraaaaaa, no la traten de entender!!!

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Mientras en las calles de Argentina miles de seguidores inundaban las ciudades para celebrar el triunfo, los campeones del mundo no se quedaron atrás: con el alma encendida, mostraron una vez más la unión que los caracteriza. Ahora, toda la atención está puesta en el duelo ante los ingleses, un desafío que ilusiona a un plantel que demostró carácter hasta el último minuto y que ya sueña con dar otra vuelta olímpica.

El vestuario se transformó en un hervidero de emociones encontradas: alivio, euforia y un orgullo desbordante se mezclaban en cada rincón. Los gritos de festejo rebotaban contra las paredes mientras los jugadores saltaban en círculo, con los brazos entrelazados, sin querer soltarse. Algunos, con los ojos vidriosos, abrazaban a sus compañeros más jóvenes, recordándoles lo que costó llegar hasta ahí; otros, con la camiseta empapada en sudor, repetían frases motivadoras que el cuerpo técnico les había inculcado durante la semana. La música sonaba a todo volumen y, entre canción y canción, se escuchaban palmadas en la espalda, risas cómplices y ese ruido ensordecedor de una familia que celebra como si fuera la primera vez.

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