Barras y sabotaje en el Monumental: la emboscada de River a la AFA en la fiesta de despedida de Lionel Messi
Luego de algunas semanas de tensión entre la dirigencia "millonaria" y la AFA, la histórica despedida tuvo algunos momentos que no pasaron desapercibidos.
Barras y sabotaje en el Monumental: la emboscada de River a la AFA en la fiesta de despedida de Lionel Messi
La histórica noche que debía ser de paz, homenaje y emoción pura alrededor de la figura de Lionel Messi terminó convirtiéndose en el escenario de tensión política, luego de algunas maniobras que fueron denunciadas como una operación de River contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
En medio de los festejos y la melancolía por el adiós del capitán, el club de Núñez y su presidente, Stefano Di Carlo, le tendieron una fuerte emboscada a Claudio "Chiqui" Tapia y a la cúpula de la AFA, de acuerdo con las denuncias trascendidas.
Lejos de los discursos protocolares de unidad, el estadio Monumental pareció el epicentro de un operativo milimétricamente planeado que dejó al desnudo la profunda interna que atraviesa el fútbol argentino.
Los dos ejes de la emboscada de River contra la conducción de la AFA
De acuerdo a lo trascendido en las últimas horas tras el evento, la jugada política presuntamente comandada desde la dirigencia riverplatense se operó en dos movimientos clave que sorprendieron a propios y extraños en plena transmisión nacional:
El ingreso liberado de la barra y la lluvia de insultos:
En una decisión que llamó poderosamente la atención por la logística de seguridad que suele rodar a estos eventos, Los Borrachos del Tablón ingresaron sin mayores inconvenientes al estadio.
La barra brava de River fue estratégicamente distribuida en ambas cabeceras con una misión clara: apenas comenzó a desarrollarse el evento, desataron una feroz y coordinada ola de insultos y cánticos en contra de Chiqui Tapia y la AFA, rompiendo por completo el clima festivo que exigía la ocasión.
El sabotaje técnico desde adentro:
El segundo flanco de la ofensiva se ejecutó desde las entrañas mismas de la organización técnica. El gerente de infraestructura de la gestión de Di Carlo, Rodrigo Pecollo, fue señalado como el cerebro operativo de un boicot sistemático al desarrollo del homenaje.
El plan comenzó a ejecutarse con cortes intencionales en el sistema de audio, generando baches de silencio perfectamente calculados para permitir que los insultos bajados desde las tribunas retumbasen con fuerza en todo el estadio.
Pero la situación escaló aún más: le cortaron el micrófono a Sergio Goycochea, quien conducía la ceremonia oficial, y remataron la faena haciéndole lo propio al Grupo Cali y a Sergio Torres, la banda de cumbia favorita de Lionel Messi.
Con este último movimiento, no sólo buscaron vaciar de contenido y deslucir el espectáculo artístico, sino también cargar de manera directa contra la productora encargada y, fundamentalmente, golpear la imagen de la AFA como organizadora del evento.
La jugada maestra de Di Carlo y su entorno dejó en evidencia que la guerra fría entre el poder de Núñez y la calle Viamonte ya no se disimula ni siquiera ante la figura intocable del mejor jugador del mundo. Una noche inolvidable en lo deportivo, pero marcada a fuego por el fuego cruzado de la política dirigencial.
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