Boca y Cruzeiro reeditan un clásico copero con historia cargada: así está el historial
El Xeneize vuelve a Belo Horizonte con ventaja en el historial, pero con números adversos como visitante y recuerdos recientes poco favorables.
El cruce entre Boca y Cruzeiro suma un nuevo capítulo este martes por la Copa Libertadores 2026, en un duelo que está lejos de ser uno más. Con un largo recorrido de enfrentamientos internacionales, ambos equipos llegan con antecedentes que alimentan la expectativa, aunque con matices que generan cierta cautela en el conjunto argentino.
A lo largo de la historia, se enfrentaron en 16 ocasiones, con una leve superioridad del equipo de La Ribera. El Xeneize logró imponerse en siete encuentros, mientras que el conjunto brasileño ganó cinco y empataron en cuatro oportunidades. Este balance positivo es un respaldo estadístico para el Xeneize, que históricamente supo hacerse fuerte en este tipo de cruces.
Sin embargo, el recuerdo más cercano no es favorable. En la Copa Sudamericana 2024, quedó eliminado justamente ante Cruzeiro en una serie muy ajustada. Tras ganar 1-0 en la ida, cayó 2-1 en la revancha disputada en Brasil y luego perdió en la definición por penales, en un desenlace que dejó un sabor amargo y que todavía resuena en la memoria del club.
Además, el rendimiento en Belo Horizonte ha sido un punto débil. En el estadio Mineirao, Boca disputó siete partidos y solo logró una victoria, que data de la Copa Libertadores 2008. El resto del registro incluye dos empates y cuatro derrotas, una estadística que refleja las dificultades que suele encontrar en suelo brasileño. Este contexto le agrega tensión a un encuentro que, más allá de la fase de grupos, puede resultar determinante para el futuro en el certamen.
El desglose de los partidos entre Boca y Cruzeiro
El antecedente negativo que tiene Boca siendo dirigido por Esteban Ostojich
Boca llega con un presente sólido, pero sabe que deberá mejorar su rendimiento fuera de casa si quiere consolidarse como candidato. A este escenario se suma un ingrediente extra: el arbitraje de Esteban Ostojich, cuyo antecedente con el club argentino está marcado por la polémica. La última vez que dirigió un partido de Boca en Brasil fue en 2021, en la serie frente a Atlético Mineiro por la Copa Libertadores, que terminó en un escándalo.
En aquel cruce, varias decisiones arbitrales generaron controversia, especialmente la anulación de goles tras la intervención del VAR. En el partido de vuelta, un tanto de Marcelo Weigandt fue invalidado por una supuesta posición adelantada previa, lo que desató la bronca del plantel.
Tras la eliminación por penales, la situación se desbordó en los vestuarios. Se produjo una pelea generalizada que involucró a jugadores, dirigentes y personal de seguridad, en una escena caótica que incluyó la intervención policial y el uso de gases lacrimógenos para dispersar a los protagonistas.
Las consecuencias fueron severas: varios futbolistas recibieron sanciones disciplinarias y miembros del Consejo de Fútbol fueron suspendidos por largo tiempo en competiciones internacionales. Ese episodio marcó un antes y un después en la relación entre Boca y el arbitraje en este tipo de instancias.
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