Agustín Rossi y Boca: una historia de desencuentros, impuestos y números exagerados
Todo indica que el arquero va a terminar reforzando a un rival directo del xeneize en la Copa Libertadores.
Mucho se habla de la situación de Agustín Rossi en Boca, de la mano de sus desacuerdos con la dirigencia xeneize, su precontrato con Flamengo, la posibilidad de ser colgado hasta la finalización de su contrato (esa pésima costumbre de algunos clubes argentinos) y el terminar reforzando a un rival directo en la Copa Libertadores, que hace cuatro años la ganan equipos brasileños y Boca no puede conquistar hace más de 15 años.
Lo primero que se debe decir es que este medio pudo constatar que el arquero cobra exactamente el mismo sueldo en dólares que percibía al final de la gestión de Daniel Angelici: en ese entonces era un proyecto, hoy es sin duda uno de los mejores arqueros de Latinoamérica y un potencial suplente de Dibu Martínez en la Selección a futuro, atajando en gran nivel en el arco de Boca, especialmente en partidos claves.
Escasas negociaciones
El primer pedido de Rossi y su representante de rever las condiciones del contrato y planear una extensión fue antes de la pandemia; allí solo recibió un “hablaremos después”. El tiempo pasó y el rendimiento del arquero crecía a pasos agigantados. En junio de 2022, Boca envió una primera oferta: Rossi y su representante consideraron “insuficiente” la oferta pero propusieron aceptarla si el dinero de esa oferta llegaba al jugador libre de impuestos. El pedido fue denegado rotundamente por la dirigencia, que a partir de aquí se empezará a mostrar inflexible a la hora de negociar con uno de los estandartes de los triunfos y buenas actuaciones del equipo en los últimos tiempos.
De hecho, desde la dirigencia en yunta con el cuerpo técnico hicieron sus intentos de empezar a reemplazar a Rossi: trajeron a un Chiquito Romero en dudosa condición física y hasta probaron sustituirlo con Javier García, pero la diferencia de rendimiento fue grandilocuente y Rossi continuó en el arco de Boca.
Boca hizo sus últimos intentos por retenerlo, pero se trató de iniciativas insuficientes desde su nacimiento. Por un lado, cambió el interlocutor en la negociación del Patrón Bermúdez a Chicho Serna, pero el ex áspero número cinco no tenía nada nuevo para decir y convencer al arquero y su representante. A fin de año, llegó una nueva oferta pero que curiosamente no incluía mejoras en su salario, sino una baja en la cláusula de rescisión a 8 millones de dólares y la potestad de quedarse con el 40% del valor de una futura venta. Esto fue naturalmente rechazado dado que solo consistía en una promesa de dinero futuro más que una mejora inmediata.
Sin ánimos de hablar con precisión absoluta de cuestiones de salarios, vale señalar algunos aspectos dado todo lo que se ha hablado en las últimas horas del tema. Rossi percibe actualmente una suma mensual de cuatro cifras en dólares, mientras la mayoría de los jugadores de gran rendimiento en el fútbol argentino está bien arriba de eso, en números que se acercan o hasta llegan a rondar los 100 mil dólares mensuales. Y en este sentido, este medio pudo constatar por diversos allegados a ambas partes que al arquero nunca se le hizo ofertas por parte de Boca que ronden los dos millones de dólares anuales como se ha comentado.
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