¿Peleados? Palermo tiró un caño y Román paró el partido para aplaudirlo
Uno de los condimentos que prometía la despedida de Sebastían Battaglia era el reencuentro entre los dos grandes últimos ídolos de Boca: Juan Román Riquelme y Martín Palermo, sobre quienes siempre se especuló con una mala relación entre ambos.
Pero sin dudas el reconocimiento más importante fue el de Riquelme, al que le quedó la pelota tras esa jugada y, en lugar de seguir atacando, decidió unilateralmente agarrarla con la mano, parar el partido y aplaudir a Palermo, quien todavía seguía bromeando con Cagna.
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