Battaglia tiene razón: Benedetto y compañía no son de jerarquía

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El técnico tendrá sus responsabilidades, pero cierto es que tiene mucho menos de lo que se quiere dar a entender.

Boca quedó afuera de la Copa Libertadores después de no poder hacerle un gol en 180 minutos a un diezmado Corinthians que lejos está de ser uno de los principales candidatos a quedarse con el certamen continental. A Sebastián Battaglia se le podrán achacar el manejo de los cambios durante el partido de vuelta y la inclusión de Pipa Benedetto en el quinto lugar de la tanda de penales, pero lejos está de ser el principal responsable de una nueva eliminación del xeneize en octavos de final, insuficiente para su historia moderna en el torneo y para las promesas de quienes componen el Consejo de Fútbol.

He tenido la posibilidad de pedir lugares que teníamos que mejorar en cuanto a recambio, pero no fue así y uno trata de hacer lo mejor con el plantel que tiene. Hay situaciones que uno plantea y deberían resolverse en el tiempo que se deben resolver. Y no solo eso: se fueron jugadores que eran importantes, pero son situaciones que no manejo yo”, disparó Battaglia en la conferencia de prensa posterior a la eliminación.

Cierto es que en el fútbol nada te asegura un resultado, pero el técnico hizo especial énfasis en la falta de jerarquía del plantel para afrontar instancias definitorias de Copa Libertadores y en este sentido hay que darle el visto bueno a sus declaraciones.

De Pipa Benedetto escuchamos a diario a colegas decir livianamente que es “un crack”. La realidad es que regresó al fútbol argentino tras ser suplente en el humilde Elche y ayer dio sobradas muestras de su falta de jerarquía para permanecer en un fútbol de mayor fuste. En el partido tuvo dos penales y una clarísima chance de gol más. No solo en ninguna acertó a los 7,32 x 2,44 metros del arco sino que en dos de ellas directamente la tiró a la segunda bandeja. Nota aparte: bien podría Benedetto dedicar más tiempo a practicar penales y definiciones y menos a tener actitudes vigilantes ante las cámaras como las que tuvo con Agustín Almendra.

Vayamos a los extremos: Sebastián Villa brilló por su ausencia y terminó con un penal atajado. Del “Changuito” Zeballos y Juan Ramírez basta con decir que ayer prácticamente no la tocaron y que por ahora no son más que meras promesas que no están a la altura de las instancias decisivas de la Copa Libertadores.

Y aquí es donde el énfasis de Battaglia en la falta de jerarquía cobra valor: con un poco más de ingenio y menos soberbia por parte del Consejo de Fútbol, el técnico tranquilamente podría haber tenido a su disposición a jugadores como Toto Salvio y Cristian Pavón como opciones en esas posiciones.

Así las cosas, el actual poderío de los equipos brasileros expone los malos manejos dirigenciales y el marketing excesivo que ciertos colegas vernáculos hacen de jugadores de nivel intermedio que lejos están de ser “de jerarquía”.

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