Crece la preocupación en Boca: la renovación de Exequiel Zeballos sigue en pausa
El club busca asegurar la continuidad del delantero, pero las diferencias en la cláusula de salida y la duración del contrato mantienen frenadas las negociaciones.
El futuro de Exequiel Zeballos en Boca continúa siendo una incógnita. A pesar del optimismo que transmiten desde la dirigencia, lo cierto es que las negociaciones para renovar su contrato aún no llegaron a buen puerto y el tiempo empieza a jugar un papel clave, teniendo en cuenta que el vínculo actual finaliza a fines de este año.
El delantero, que se encuentra en la etapa final de recuperación de una lesión muscular que lo mantuvo alejado de las canchas durante casi dos meses, es considerado una pieza importante dentro del plantel. Por eso, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme busca asegurar su continuidad en el club, consciente del interés que genera el futbolista tanto a nivel local como internacional.
Las conversaciones entre las partes se retomaron a comienzos de este año, en un clima de buena relación con el entorno del jugador. Sin embargo, todavía no se logró alcanzar un acuerdo definitivo debido a diferencias en dos puntos fundamentales del contrato. El primero de ellos es la cláusula de rescisión, actualmente fijada en 20 millones de dólares.
Desde Boca consideran que ese monto es bajo para un jugador con el potencial y la proyección de Zeballos, por lo que su intención es elevarlo significativamente. En contrapartida, el futbolista y su representación buscan reducir esa cifra o, al menos, mantenerla en los valores actuales. Este desacuerdo se convirtió en uno de los principales obstáculos en la negociación.
El segundo punto de conflicto tiene que ver con la duración del contrato. Mientras que el club pretende un vínculo a largo plazo, que se extienda al menos hasta finales de 2029, desde el entorno del jugador prefieren un acuerdo más corto. Una opción intermedia podría ser una renovación hasta 2028 o mediados de 2029, aunque por ahora no se logró consenso en este aspecto.
La situación genera cierta preocupación en el mundo Boca, ya que, de no firmarse una extensión en los próximos meses, el santiagueño quedaría habilitado a negociar con otros clubes a partir de mitad de año. A sus 23 años y tras haber mostrado uno de los mejores niveles de su carrera antes de la lesión, el atacante cuenta con varios pretendientes, incluyendo sondeos desde Europa.
Ante este escenario, la dirigencia sabe que no puede dilatar demasiado la definición. Si bien la intención es alcanzar un acuerdo en buenos términos, también existe la necesidad de proteger el patrimonio del club y evitar una posible salida sin rédito económico. Por eso, las próximas semanas serán determinantes para resolver el futuro de una de las grandes promesas del equipo.
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