Don Ángel se llevó la última bandera de buen fútbol y el cariño quemero

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*Algunos quizás argumenten que sólo dejó un subcampeonato; la muestra que todavía se puede jugar con elegancia y respeto parece decir lo contrario.

Se fue cansado de batirse contra la improvisación, los apuros económicos y la falta de un proyecto a largo plazo; se fue triste por el pésimo segundo semestre que le toca atravesar al Globo; se fue con el respeto, la consideración y el cariño del hincha de la centenaria institución.

Don Ángel Cappa renunció anoche a su cargo de director técnico del primer plantel de Huracán, luego del cachetazo que significó para el pueblo quemero el resultado adverso de la última derrota, ante los vecinos de Boedo, por 2 a 0.

Con él, quizás, se haya ido la única muestra de buen fútbol que recorre en la actualidad los campeonatos argentinos, la esperanza y belleza que significa ver a 11 tipos jugar con un propósito común, con la pelota bajo los pies y respetando lo mejor de la historia futbolística del club de Parque Patricios.

“Tuvimos el privilegio de asistir al nacimiento y breve desarrollo de un equipo que seguramente pasará a la historia de este club y posiblemente ocupará también un lugar importante en el fútbol argentino que encontró en él una esperanza”, escribió en su carta de despedida publicada en su blog.

Cappa no sólo demostró que el fútbol puede jugarse con belleza, sino que también puede practicarse con respeto, trabajo y humildad, en una época marcada por equipos cercanos a salir campeón que salen a la cancha con un arquero y diez defensores.

Algunos dirán que sólo obtuvo un subcampeonato, que nadie se acuerda de los segundos, que lo único que vale es salir campeón. Quizás en momentos en que nada vale tanto como el resultado (que debe ser alcanzado casi a cualquier precio), la figura del D.T. deba ser rescata por el bien del fútbol criollo.

A los hinchas, Don Ángel les escribió: “No puedo decirle adiós a Huracán. Tampoco a ustedes. Por eso hoy lunes, quiero despedirme de todos con la esperanza de volver algún día”.

“Dije y repito que a este club llegué como director técnico y me voy como un quemero más, porque ustedes me hicieron sentir así. Y es un orgullo para mí”. Quizás también lo haya sido para el club y sobre todos para los hinchas (que alimentan a aquel día a día) haberlo tenido como entrenador.

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