El Monumental, bajo la lupa: preocupación por el campo de juego antes del River-Boca
El estado del césped encendió alertas tras el último partido y en Núñez trabajan intensamente para llegar en mejores condiciones al duelo más esperado.
El estado del campo de juego del estadio Monumental se convirtió en uno de los principales focos de atención en el mundo River en los últimos días. A pesar del triunfo frente a Carabobo por la Copa Sudamericana 2026, las condiciones del césped generaron preocupación tanto en los hinchas como en el entorno del club, especialmente teniendo en cuenta la cercanía del Superclásico ante Boca.
Las imágenes del terreno evidenciaron un deterioro significativo, con sectores desparejos, zonas con arena visible y dificultades en el pique de la pelota. Esta situación no pasó inadvertida y rápidamente se multiplicaron las críticas, ya que el estado del campo puede influir directamente en el desarrollo del juego en un partido de tanta magnitud.
Uno de los factores que explican este escenario es la reciente realización de recitales en el estadio, particularmente los shows de la banda AC/DC, que dejaron su huella en el césped. Sin embargo, no es el único motivo. Desde la dirigencia también reconocen que el adelantamiento de ciertos trabajos de mantenimiento incidió en el aspecto actual del campo.
Habitualmente, el proceso de renovación del césped se lleva a cabo entre abril y mayo, pero en esta ocasión se decidió iniciarlo a fines de marzo. Esta determinación respondió a la necesidad de optimizar las condiciones del terreno para los compromisos más exigentes del calendario, aunque en el corto plazo implicó que la cancha no luzca en su mejor versión.
Entre las tareas realizadas, se destacan los cortes verticales destinados a reducir el volumen del césped de verano, conocido como bermuda, y facilitar la transición hacia el raigrás perenne, una especie más adecuada para los meses más fríos. Este procedimiento forma parte de un proceso estacional habitual, aunque su ejecución anticipada, sumada a la carga de eventos en el estadio, generó un impacto visible.
En el partido anterior frente a Belgrano por el Torneo Apertura, ya se habían observado señales del desgaste del campo, pero ante Carabobo la situación volvió a quedar en evidencia. Aun así, desde el club intentan llevar tranquilidad y aseguran que el terreno llegará en condiciones más aceptables para el Superclásico del próximo domingo.
El desafío no es menor: el tiempo apremia y el margen de maniobra es reducido. Los trabajos continuarán de manera intensiva en los días previos al encuentro, con el objetivo de mejorar la superficie y ofrecer un campo acorde a la importancia del evento.
En un duelo donde cada detalle puede marcar la diferencia, el estado del césped también juega su partido. La institución de Núñez apuesta a llegar a tiempo con las mejoras necesarias para que el escenario esté a la altura de uno de los enfrentamientos más trascendentes del fútbol argentino.
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