Conmovedor: nadó para llegar a entrenar con la Primera de Gimnasia

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El juvenil Facundo Sanseverino había recibió la primera citación para entrenar con el plantel de Gimnasia, pero el temporal lo obligó a dormir en el techo de su casa. Igualmente, llegó como pudo y finalmente cumplió su sueño.

En medio de tanta tragedia, historias de desesperación e infinidad de relatos desgarradores, lo que le ocurrió a Facundo Sanseverino podría tomarse como una anécdota con final feliz. El jugador de las divisiones inferiores de Gimnasia tuvo que llegar nadando para poder estar en lo que terminó siendo su primera práctica con el plantel profesional comandado por Pedro Troglio.

El entrenador del Lobo había convocado al juvenil de 18 años a su primer entrenamiento con la Primera para el miércoles a la mañana. Pero el martes a la noche, el temporal hizo estragos con su casa, que quedó íntegramente tapada por el agua. Así, tuvo que pasar la noche en el techo de su casa de 68 y 137, en Los Hornos, y todo parecía indicar que su sueño comenzaba a truncarse.

Sin embargo, la ilusión, las ganas y la desfachatez de este adolescente pudieron más. Como pudo, él tenía que llegar, y así lo entendió. Desde ahí arriba, se tiró al agua como si fuera una pileta y nadó varias cuadras hasta que encontró el pavimento y paró un taxi. Le dijo al chofer que Troglio lo había convocado a entrenar con la Primera y que no se la podía perder.

A 20 kilómetros de allí, en Estancia Chica, lo esperaba la ilusión de toda su vida. Y el taxi lo llevó hasta allí, donde finalmente pudo entrenar con los jugadores profesionales del plantel del Lobo. ¿La particularidad? Lejos de intentar dar lástima, Facundo no les dijo nada a sus compañeros y entrenó como uno más.

Una vez terminado el entrenamiento, y recién cuando le preguntaron cómo se iba, el pibe contó todo. "Me vine un poco nadando, un poco a pata y un poco en un taxi que me trajo de onda", les dijo. El DT organizó una colecta y todos lo ayudaron.

Finalmente, Facundo pudo volver a su casa y comenzar de cero a recuperar todo lo perdido. Sin dudas, lo que más quería lo había conseguido. Y el resto podía esperar.

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