En el multitudinario clásico de Porto Alegre, uno de los más atrayentes de todo el fútbol brasileño, los hinchas del Inter y el Gremio compartieron una de las tribunas del estadio Beira Rio (en el que la Selección argentina jugó ante Nigeria en el último Mundial) en una novedosa iniciativa anti violencia.
El argentino Andrés D'Alessandro, figura del Inter, fue uno de los principales propulsores de esta medida, en la que las entradas para dicha tribuna fueron compradas por socios del local, a un precio de 70 reales y con la única condición de que debían llevar a un amigo, pareja o conocido del Gremio. Las localidades se agotaron en cuestión de horas.
Lo cierto es el 0 a 0 con el que terminó el clásico fue anecdótico. La verdadera noticia fue que todo terminó en paz y en que, por primera vez, los dos equipos más grandes de Porto Alegre pudieron compartir su pasión en una misma tribuna.
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