Hay derrotas que duelen... y esta duele muchísimo
Se acabó el Mundial 2026 para la Selección Argentina y se escapó la Copa del Mundo... ¿la última de Lionel Messi?
Hay derrotas que duelen... y esta duele muchísimo

Hay derrotas que duelen... y esta duele muchísimo. Porque no solo se escapó una Copa del Mundo. También vimos a Lionel Messi disputar, probablemente, el último Mundial de su carrera. A los 39 años, volvió a ponerse la camiseta de la Selección con la misma entrega de siempre. Corrió, luchó, pidió cada pelota y dejó el alma hasta el último minuto, como si todavía tuviera algo que demostrar.
Pero hace mucho que Messi ya no le debe nada a nadie.
Si sentimos este dolor es porque esta generación nos acostumbró a soñar. Porque durante cinco años la Scaloneta nos regaló algo que parecía imposible: volver a creer. Nos dio una Copa América, una Finalissima, un Mundial, otra Copa América y una identidad que trascendió los títulos.
Ahora la copa quedó del otro lado. Pero durante 105 minutos este equipo volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: competir con el corazón. Ver a Tagliafico dejar cada gota de energía, a cada jugador sostener el empate cuando las piernas ya no respondían y a Messi pelear hasta el final fue la prueba de que esta camiseta sigue teniendo el mismo compromiso de siempre.
El fútbol, a veces, premia. Y otras veces no. Pero hay equipos que quedan para siempre porque representan mucho más que un resultado. Esta Selección nos enseñó que la humildad, el trabajo y la unión también pueden construir una época inolvidable.
Hoy estamos tristes. Y está bien. Porque solo duele aquello que amamos profundamente.
Pero ojalá que esa tristeza nunca se convierta en reproche. Porque si algo merece esta generación es nuestro agradecimiento. Y si alguien merece irse de un Mundial con una ovación eterna, es Lionel Messi.
Gracias por cambiar la historia del fútbol argentino. Gracias por enseñarnos que los sueños, incluso los más imposibles, pueden cumplirse. Y gracias por regalarnos una era que ninguno de nosotros va a olvidar.
Porque una final puede escaparse. Pero el legado de esta Selección, y la grandeza de Messi, ya son eternos.
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