La AFA prioriza a Boca y River con domingos y llena de horarios laborales el Apertura 2026
El fixture de las primeras 12 fechas del Torneo Apertura 2026 concentra partidos dominicales en Boca y River y obliga a otros clubes a jugar en días y horarios
El Torneo Apertura 2026, que comenzará exactamente en 14 días, ya despertó fuertes cuestionamientos hacia la AFA por la forma en que fueron programadas sus primeras 12 fechas. En un año atravesado por el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, el armado del calendario parece responder a una doble lógica que excede lo deportivo y deja en segundo plano la realidad cotidiana de los socios que sostienen el espectáculo.
Con la necesidad de comprimir el cronograma para finalizar la competencia antes del inicio de la Copa del Mundo, más de 15 partidos se jugarán de lunes a viernes antes de las 20 en las primeras 12 jornadas. Ese número asciende al 59% si se contemplan todos los encuentros disputados en días hábiles, una franja que coincide plenamente con el horario laboral.
En paralelo a ese apuro organizativo, la grilla televisiva vuelve a marcar el pulso del campeonato. Boca y River concentran la mayor cantidad de partidos dominicales: el equipo de Diego Úbeda tendrá siete encuentros ese día, cuatro de ellos en la Bombonera, mientras que el conjunto de Marcelo Gallardo jugará cinco, con tres presentaciones en el Monumental.
El contraste con el resto de los grandes es marcado. Racing, junto a Banfield, no jugará nunca un domingo a lo largo de las primeras 12 fechas. Independiente y San Lorenzo, en tanto, apenas lo harán una vez y ambos en condición de visitante: el 8 de febrero frente a Platense y Huracán, respectivamente.
Horarios laborales y reclamos de los hinchas
La Academia suma otro dato que alimenta el malestar de sus hinchas. Tras el debut del sábado 24 en La Plata ante Gimnasia, el primer partido como local será un día de semana y en horario laboral: el miércoles 28 a las 18 frente a Rosario Central. Una situación similar vivirá Vélez en la segunda fecha, cuando reciba a Talleres el martes 27 a las 17.45.
Ese tipo de programaciones dificulta la llegada de socios y abonados a los estadios y refuerza la sensación de un torneo acelerado, condicionado por el calendario internacional y por la necesidad de llegar a junio con el certamen finalizado.
Las quejas no tardaron en multiplicarse en redes sociales. “¿Sabrán en AFA que la gente labura de 9 a 18hs en general? Cómo ponés un Racing–Rosario Central a las 18hs o un Racing–IRM a las 17.15hs. No piensan en el hincha”, escribió Lautaro Vitulli en un comentario a la publicación del fixture de la Liga Profesional en X.
Otro usuario reclamó un rechazo generalizado: “La primera fecha tiene que haber un repudio generalizado en todas la cancha. Basta del atropello al hincha y socio de los clubes argentinos. Los hinchas del fútbol argentino también somos laburantes”. El enojo se potencia al observar que el jueves 22 habrá cinco partidos —uno a las 17, dos a las 20 y dos a las 22.15— y el viernes 23 otros cuatro, entre ellos San Lorenzo–Lanús a las 17.45 en el Bajo Flores.
Un torneo bajo la lupa de la conducción
El apuro en la organización convive, además, con un contexto institucional delicado. Tras la coronación de Rosario Central el 20 de noviembre, la conducción del fútbol argentino quedó envuelta en investigaciones judiciales y denuncias públicas que tienen como principales señalados al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y a su tesorero, Pablo Toviggino.
Las causas, aún en etapa de investigación, incluyen presuntas irregularidades vinculadas al manejo de fondos, retención de aportes, contratos comerciales y posibles maniobras de lavado de dinero. Las medidas judiciales alcanzaron tanto a la sede de la AFA como a distintos actores del ecosistema del fútbol local, en un momento especialmente sensible por la condición de campeón del mundo y la cercanía del próximo Mundial.
En ese marco, el Apertura 2026 parece jugarse mucho más que dentro de la cancha. La reiteración de decisiones que priorizan la lógica televisiva, la falta de criterios claros para asignar días y horarios y un calendario comprimido que vuelve secundaria la experiencia del hincha vuelven a poner bajo la lupa a la dirigencia del fútbol argentino. El torneo que antecede a la defensa del título mundial aparece así menos como una excepción y más como la confirmación de un modelo en el que el negocio marca el ritmo y el hincha queda relegado a adaptarse.
Temas
Te puede interesar
Las Más Leídas









Dejá tu comentario