La historia de la camiseta azul que Argentina usó en México '86 frente a Inglaterra

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Faltaban 48hs para el partido contra Inglaterra en México 86 y la Selección no tenía su camiseta complementaria. Así surgió la famosa vestimenta azul.

Las grandes hazañas deportivas suelen estar acompañadas por pequeños detalles logísticos que cambian el rumbo de la historia. La camiseta azul de Argentina en el Mundial de México 1986 se convirtió en una de las más emblemáticas de la historia del fútbol, a pesar de haber surgido como una solución de emergencia pocas horas antes de un partido trascendental.

La indumentaria no solo es recordada por su particular diseño, sino porque quedó asociada de manera definitiva a una de las actuaciones individuales más memorables de todos los tiempos: el partido ante Inglaterra por los cuartos de final de aquella cita mundialista.

La necesidad de cambiar de indumentaria se presentó antes del histórico encuentro en el Estadio Azteca. Argentina debía dejar de lado su tradicional camiseta celeste y blanca debido a que el sorteo determinó que Inglaterra utilizaría su clásico uniforme principal de color blanco.

Sin embargo, el juego alternativo azul que la delegación nacional había trasladado hasta tierras mexicanas no resultaba del agrado del director técnico Carlos Bilardo. El entrenador consideraba que las prendas eran demasiado pesadas y calurosas para afrontar el partido bajo las altas temperaturas y las condiciones de altura de la capital del país organizador.

Ante la firme postura del seleccionador nacional, el cuerpo técnico se vio obligado a buscar una alternativa viable a pocos días del enfrentamiento. El encargado de la utilería de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) recibió la misión de recorrer diversos locales de ropa deportiva en la Ciudad de México.

Tras visitar varios comercios, el empleado logró adquirir un lote de camisetas azules de una marca comercial que cumplían con los requisitos de liviandad que exigía Bilardo. Aquellas prendas compradas de urgencia debieron ser reformadas a contrarreloj en la concentración, donde se les cosieron escudos de la AFA diseñados a mano y se les estamparon números de color gris en la espalda.

El 22 de junio de 1986, el equipo comandado por Bilardo saltó al terreno de juego con esa vestimenta improvisada de apuro. El desenlace del partido ante los británicos terminó de transformar aquellas telas sencillas en un objeto de culto para los fanáticos del deporte rey.

Fue con esa camiseta con la que Diego Maradona firmó sus dos conquistas más famosas: el primer tanto, marcado con la polémica intervención bautizada como la "Mano de Dios", y el segundo, una apilada memorable desde la mitad de la cancha que pasó a la posteridad bajo el nombre de el "Gol del Siglo".

Con el transcurso de las décadas, aquella prenda nacida de una complicación logística de último momento se consolidó como el máximo símbolo de la identidad futbolística del país y como la pieza de colección más representativa del torneo que consagró a la Argentina como campeona del mundo.

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