"Pasan los años y seguimos siendo los nenes de siempre"

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Como dice Leo Gutiérrez, la unión del grupo parece ser la clave del éxito de la Selección, que hace casi una década que se mantiene entre los mejores cuatro equipos del planeta. 

El vuelo de Iberia que ayer por la noche partió rumbo a Madrid se llevó las ilusiones argentinas. La gira en el país ya terminó, y ahora sólo restan tres partidos en Logroño (España), el domingo 15 y lunes 16, y un cuadrangular en Ankara (Turquía), el sábado 21, domingo 22 y lunes 23 antes del debut ante Alemania, el 28 de agosto en Kayseri.

La agenda sigue apretada, pero a la Selección argentina de básquet no la distrae nada, sino que es al revés: todo obliga a mantener más que nunca la concentración. Y así, el equipo llega de gran manera al Mundial de Turquía.

La concentración en Salta antes de jugar el Súper 4 dejó lo más preocupante de la previa: la lesión en el tobillo izquierdo de Andrés Nocioni, que en un principio se pensó que le tomaría más tiempo recuperarse y ahora, gracias a su fortaleza, evoluciona a un ritmo “impresionante”, según admitió el propio Diego Grippo, médico del plantel.

“Fue una lesión difícil, complicada, pero está evolucionando muy bien. Voy a llegar justo para jugar, pero llego”, tranquilizó el Chapu en la última conferencia de prensa en el país, a horas de partir a España.

Los trabajos que realizó (extenuantes sesiones de kinesiología y, sobre todo, muchas ganas y paciencia) dieron sus frutos, aunque aún se lo vea renguear y tenga que asistir a la charla ante la prensa con unas hojotas celestes que poco tenían que ver con el prolijo traje que lo acompañaba.

“La previa se vive con mucha ansiedad, cada Mundial es una sensación tremenda”, admitió Fabricio Oberto, otro de los NBA que tiene este equipo (además del propio Nocioni, Luis Scola y Carlos Delfino).

Aunque muchos pasos ya se dieron, aún faltan algunos. Y eso lo saben en el plantel, porque preparar un Mundial y lograr llegar de la mejor manera no es nada fácil. “Estamos en la mitad de la preparación. Las lesiones hicieron que no hayamos podido jugar todos juntos, y todavía faltan algunos detalles. Pero hicimos todo lo que planeamos de antemano”, explicó Sergio Hernández, el entrenador, y dejó en claro algo clave: “En lo físico, esta vez los jugadores vinieron de sus clubes mucho mejor que otros años”.

A comparación de otro planteles, el argentino tiene un promedio de edad alto, de 30.4 años, pero eso no preocupa. “¿Qué hago, no los convoco?”, bromeó Oveja. “Lo que importa es la plenitud, y están brillante, en su mejor momento”, mimó el DT a sus dirigidos.

Una de las mayores dudas del técnico a la hora de decidir los 12 que llevaría estaba en la base. Con Pablo Prigioni como titular indiscutido, restaba decidir el segundo: Juan Pablo Figueroa picaba en punta, más atrás en la consideración aparecía Juan Pablo Cantero y luego, Juan Manuel Fernández. Pero la lesión de Figueroa simplificó el panorama y finalmente es Cantero el que va.

“Es algo increíble, único, esto es un sueño”, expresó con una sonrisa que no le entraba en la cara quien suplirá a Prigioni. “Falta soltarse, pero al lado de estos compañeros hay que tratar de hace un gran Mundial”, añadió el base paranaense.

Desde el Premundial de Neuquén, en 2001, que se empezó a vislumbrar lo que esta camada podría conseguir. Y empezó a hacerse realidad en Indianápolis al año siguiente, con la final alcanzada en el Mundial.

Más tarde se reafirmó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 con el histórico oro y se continuó con el cuarto puesto en Japón 2006. Hasta ahora, la última hazaña data de Pekín 2008, con otra medalla de bronce, pero... ¿No volverán a sorprender estos muchachos, a pesar de la ausencia de Manu Ginóbili?

Por lo pronto, Leo Gutiérrez -que estuvo en todos los logros-, cuenta una de las claves: “La seguimos pasando muy bien cada vez que el grupo se junta: pasan los años y seguimos siendo los nenes de siempre”. Aunque su gran amigo Nocioni pida perdón y agregue: “Sí, Leo, pero con un promedio de edad de 30.4 años, jaja”.
 
El grupo -y el talento-, claro está, continúa intacto.

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