River y el gol, un problema sin resolver: la adversa racha de sus delanteros
El equipo de Marcelo Gallardo avanzó en la Copa Argentina gracias a Juan Fernando Quintero, aunque sus delanteros acumulan 13 partidos sin convertir y la preocupación crece.
El alivio por la victoria ante Ciudad Bolívar no alcanzó para disipar las dudas que rodean a River. El 1-0 conseguido con un penal de Juan Fernando Quintero permitió evitar un traspié mayor en la Copa Argentina, pero dejó en evidencia un problema que se arrastra desde hace tiempo: la alarmante sequía de sus delanteros, que ya acumulan 13 partidos sin marcar.
El equipo dirigido por Marcelo Gallardo volvió a mostrar dificultades para generar situaciones claras. La falta de contundencia se transformó en una constante y los números son elocuentes. Facundo Colidio no festeja desde hace siete meses, Maximiliano Salas lleva doce presentaciones sin convertir y Sebastián Driussi, quien tampoco anota desde hace 13 encuentros, continúa fuera de las canchas por el desgarro sufrido ante Rosario Central, lesión que coincidió con el bajón colectivo que derivó en derrotas frente a Tigre y Argentinos.
En ese lapso, apenas Ian Subiabre logró romper la sequía con su tanto en la caída 3-2 ante Racing por los octavos del Torneo Clausura. El resto de los goles del equipo en este 2026 llegaron desde otras posiciones: Lautaro Rivero, Gonzalo Montiel y el propio Quintero aportaron en el marcador, siendo el colombiano el máximo artillero con tres conquistas.
Ante la falta de respuestas, Gallardo optó por ampliar el abanico de alternativas. Les dio mayor rodaje a Agustín Ruberto y promovió a Joaquín Freitas a la Primera División, dos jóvenes que todavía buscan afirmarse en la élite. Sin embargo, la urgencia por resultados inmediatos complica los tiempos de adaptación y el margen de error se reduce.
El descontento de los hinchas también se hizo sentir. Durante el encuentro, desde las tribunas bajó el clásico “Movete River, movete”, síntoma de una impaciencia creciente ante el rendimiento irregular del equipo. La preocupación no solo pasa por la falta de goles, sino por la escasa generación de juego que alimenta esa sequía.
Como contraste, Miguel Ángel Borja atraviesa un presente goleador en el Al-Wasl de Emiratos Árabes Unidos, donde marcó cuatro tantos en la misma cantidad de partidos desde su salida. Mientras tanto, en Núñez siguen buscando la fórmula para recuperar la eficacia ofensiva y evitar que la racha negativa termine condicionando los objetivos de la temporada.
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