Crecen las dudas sobre la recuperación: la economía volvió a frenarse en febrero
Con fuertes caídas en la industria y señales de desaceleración general, los últimos informes privados reflejan un retroceso en la actividad y ponen en foco la evolución del empleo y los salarios.
La actividad económica en la Argentina volvió a mostrar signos de debilidad en febrero y encendió nuevas alarmas en el equipo que encabeza Javier Milei. Tras algunos indicios de repunte en los meses anteriores, los datos más recientes evidencian una desaceleración que impacta especialmente en el sector industrial y complica las proyecciones de crecimiento para el corto plazo.
De acuerdo con estimaciones privadas, la economía registró una caída interanual del 2,9% y un retroceso mensual del 0,5%. El dato más preocupante surge del desempeño industrial, con desplomes de hasta el 11% en algunos rubros, lo que vuelve a posicionar a este sector como el principal afectado dentro del entramado productivo.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció el freno en la actividad y expresó su inquietud por el ritmo de recuperación. “Me preocupa la velocidad de la recuperación. Tenemos potencial para estar creciendo al 9% o 10%”, sostuvo durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario. Aun así, intentó llevar tranquilidad al asegurar que el rumbo económico no se modificará pese a estos datos adversos.
El Índice General de Actividad (IGA), elaborado por la consultora de Orlando Ferreres, confirmó la tendencia negativa. Según ese relevamiento, la contracción está explicada principalmente por el mal desempeño de la industria y el comercio, a lo que se suma una caída más leve en la generación eléctrica. En contrapartida, sectores como el agro, la minería y la intermediación financiera mostraron mejoras, aunque insuficientes para compensar el retroceso general.
En la misma línea, el informe del Unión Industrial Argentina (UIA) ratificó que la industria atraviesa uno de sus momentos más complejos. La entidad estimó una caída interanual cercana al 3% en febrero, con bajas significativas en ramas clave como la producción de acero (-11%), la industria automotriz (-8,1%) y el sector de bebidas (-5,2%). También se registraron descensos en la actividad metalmecánica y en la fabricación de aluminio.
Otro indicador que refleja el enfriamiento económico es el consumo de energía de grandes usuarios industriales, que se mantuvo estable solo gracias al impulso de sectores vinculados al petróleo y la química, mientras que otras áreas como la construcción, la industria automotriz y la producción de papel evidenciaron caídas en la demanda eléctrica.
En cuanto a la construcción, los datos presentan un panorama mixto. Mientras los despachos de cemento retrocedieron un 1,8% respecto de enero, el Índice Construya mostró un crecimiento del 15,9%, lo que sugiere una dinámica heterogénea dentro del sector.
Por su parte, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de la consultora Equilibra también marcó un retroceso: -1% en la comparación mensual y -1,5% interanual. Según el informe, la caída se explica en parte por factores estacionales, como la menor cantidad de días hábiles debido a los feriados de carnaval, aunque no alcanza para justificar por completo la desaceleración.
De cara a los próximos meses, las consultoras advierten que la economía podría continuar con una evolución desigual. La reactivación de los sectores más golpeados dependerá, en gran medida, de una mejora en los ingresos reales de la población y de una recuperación del mercado laboral. En ese contexto, también preocupa la inflación proyectada para marzo, que rondaría el 3%, lo que podría seguir erosionando el poder adquisitivo.
Así, el escenario económico se presenta desafiante: con algunos sectores que muestran señales de recuperación y otros que siguen en caída, el principal interrogante pasa por la capacidad del Gobierno para sostener el rumbo y acelerar la reactivación en un contexto todavía frágil.
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