Crisis en PAMI: transportistas se suman al paro y denuncian meses sin cobrar
En medio de la medida de fuerza de médicos, crece el conflicto con quienes trasladan pacientes: aseguran que no reciben pagos desde noviembre y advierten por el impacto en sectores vulnerables.
La crisis que atraviesa el PAMI sumó un nuevo capítulo en las últimas horas, luego de que los transportistas que trasladan pacientes decidieran visibilizar su situación en paralelo al paro de 72 horas impulsado por los médicos de cabecera. El reclamo no es menor: aseguran que llevan meses sin cobrar y que la actividad se volvió prácticamente insostenible.
Fernando Merlo, uno de los prestadores del servicio, describió con crudeza el escenario actual: “PAMI no está pagando desde noviembre del año pasado; estamos también con el tema de Incluir Salud, que en Capital no están pagando desde octubre; en provincia no están pagando desde noviembre; y IOSFA está octubre, noviembre y diciembre atrasada”, señaló, evidenciando que la problemática se extiende a distintos sistemas.
El impacto de estos atrasos se traduce en una reducción progresiva del servicio. Muchos transportistas optaron por abandonar la actividad debido a los costos crecientes, lo que deja a pacientes -en su mayoría personas con discapacidad o adultos mayores- con serias dificultades para acceder a tratamientos, terapias y consultas médicas.
“Realmente es un calvario lo que estamos pasando porque es un agobio. Estamos totalmente afligidos”, resumió Merlo, quien pese al contexto adverso continúa trabajando. Según explicó, lo hace por una cuestión de compromiso con los usuarios: “Todos son de confianza, todos son de muchos años y la vamos manejando como podemos”.
El problema económico es uno de los puntos más críticos. El transportista detalló que los costos operativos se dispararon en los últimos años: “Los seguros aumentaron un 300% desde los últimos dos años. Los repuestos de las camionetas también, un 300%; el combustible un 500%”. En contrapartida, los ingresos se redujeron notablemente: “Nosotros veníamos cobrando el 80% del valor del kilómetro, y ahora estamos cobrando el 31%. Es realmente es una locura lo que se está lo que están permitiendo hacer”.
A pesar de ese panorama, muchos prestadores continúan con la tarea diaria, aunque con limitaciones cada vez más marcadas. “Tengo de tres a cinco llamados por día pidiendo transporte. Tenemos muchísimo trabajo, lo que no tenemos es la capacidad económica para tomarlos”, explicó.
Además del impacto laboral, el conflicto tiene consecuencias directas en la vida de las familias que dependen del servicio. “La población que trasladamos son realmente de lo más vulnerable”, subrayó Merlo, quien también hizo hincapié en el vínculo humano que se construye con los pacientes: “Somos el primer eslabón que tiene la familia para comunicarle al centro, al colegio, a la terapia, cómo está la persona”.
Finalmente, dejó una reflexión crítica sobre el contexto general: “Yo soy muy respetuoso de todo la democracia y de todos los presidentes democráticos, pero creo que este presidente va a pasar a la historia por ser el menos humano. Totalmente fuera de empatía, porque no tiene nada, pues lo único que le interesa es los números y nada más”.
De esta manera, el conflicto en PAMI se profundiza y suma nuevos actores, en un escenario que amenaza con afectar seriamente la atención de miles de personas en todo el país.
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