El verdadero motivo por el cual los polistas tienen tanta plata
“Los polistas argentinos no hacen dinero por jugar al polo, sino que juegan para mostrarse ellos y para mostrar sus caballos”. la frase lapidaria pertenece a Gonzalo Pérez, director de la revista Altaqueo.com.ar especialista en ese deporte de la High Society.
La denuncia realizada por la Aduana Argentina contra Equus Trade, la empresa transportadora de caballos de Horacio Laprida, llamó la atención del periodismo sobre una actividad que habitualmente ocupa poco espacio en los medios.
La mayoría de los grandes jugadores locales “también son productores, y crían sus propios caballos” dijo Pérez a minutouno.com. Estos son luego vendidos al exterior, si su perfomance es buena en los torneos. Y además, los jugadores pueden también ser contratados para participar en abiertos extranjeros, en dónde se paga bastante más dinero que en el país.
Luego de esto, viene el adiestramiento. “Un caballo es jugador luego de 4 años de entrenamiento”, explican los expertos consultados por minutouno.com. Los grandes establecimientos tienen un petisero para cada caballo, y un encargado o Master de Petiseros, que maneja los 600 a 700 caballos que puede tener una empresa de esas magnitudes.
Los caballos que no son criados de acuerdo a este sistema, y son “de bajo o mediano handicap” cuestan alrededor de US$ 4.000. "Menos que eso es para jugar en el patio de tu casa”, confirma Pérez.
Los mercados
El negocio de la venta de caballos se divide en dos. Los grandes criadores del mercado interno no compran caballos “hechos” (adiestrados), sino que realizan el proceso de crianza y hasta la fecundación artificial ellos mismos. Esos caballos son los que se lucen jugando al polo, para atraer la vista de los compradores extranjeros. Esta es la otra parte. Los inversores europeos o norteamericanos ven a los caballos en acción, y luego se contactan con los criadores. Además, muchas veces contratan a los jugadores argentinos para competir en importantes torneos en el exterior.
La venta de caballos y los torneos internacionales son “lo que les da a los polistas la plata para mantener sus estructuras”, sintetiza Pérez.





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