Empresas familiares: Cómo hacer para que las relaciones laborales no interfieran la vida cotidiana
Dice el saber popular que no se debe mezclar familia y negocios. Cuando un grupo familiar encara un emprendimiento económico es importante que los roles no se mezclen y que las pautas están claras.
Separar las aguas
“El problema es que uno empieza el día desde la casa y uno se acuesta con la empresa. Ese es un riesgo, pero nosotros tratamos de que no sea así”, explica Goldín.
De acuerdo con el Club de Negocios, algunos de los puntos que es indispensable acordar son los siguientes:
- Definir la visión de futuro del negocio y con ello la participación y el rol de cada uno de los integrantes de la familia según sus intereses personales y las necesidades del negocio.
- Reglas de convivencia o "pactos" entre los socios, mayoritarios y minoritarios. Si bien este es un trabajo continuo, el hecho de que re definan roles y responsabilidades claras, genera una gran estabilidad familiar-empresarial.
- Distingir entre la calidad de socio accionista, miembro del directorio ejecutivo y colaborador con funciones operativas a cargo es fundamental.
- Aplicar una política de reconocimiento acorde a resultados y no a la cercanía personal hacia los miembros de la familia.
Redondeando, la base de una buena relación etre familia y empresa es una comunicación clara y transparente: Hablar, poner sobre la mesa las ambiciones de cada uno, las limitaciones y las responsabilidades que cada uno puede asumir es fundamental para evitar que esos "sobreentendidos" no ensucien las relaciones en uno y otro ámbito. Concebir, precisamente, la empresa como ámbito diferenciado de la familia aporta un grado de salud inestimable.
Goldín sintetiza la clave de las empresas de familia: “Me gusta que todos los días mis hijas decidan venir”.
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