Luz y Fuerza rechaza a un empresario antichavista
Es Miguel Mendoza, que acaba de desembarcar en la empresa Eden, distribuidora de energía en el norte de la provincia de Buenos Aires.
El desembarco del empresario venezolano estadounidense Miguel Mendoza en la empresa Eden, la distribuidora del norte de la provincia de Buenos Aires, generó preocupación en la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf).
Según informó el diario Tiempo Argentino, la compra, anunciada durante la última semana de febrero, ya comenzó a generar conflictos con el gremio, cuyos dirigentes conocen las actividades de Mendoza, principal accionista de Power Infrastructure.
En un artículo publicado en su edición impresa, el diario consignó que el empresario ya logró, en el último año, tener el control de Edes y Eden, dos distribuidoras de energía de la provincia de Buenos Aires, y de parte de Edemsa, la salteña. Antes fue gerente general de Emgasud, una de las principales empresas de distribución de gas que controlan el empresario Alejandro Ivanissevich y la familia Brito.
Allí, el venezolano terminó sus funciones con un pedido de indemnización por U$S 6 millones. En este sentido, Guillermo Moser, subsecretario general de Fatlyf, con la anuencia del secretario Oscar Lescano, transmitió al ministro de Infraestructura bonaerense, Alejandro Arlía, el malestar de su gremio luego de que se supiera que Mendoza controlará dos de las cuatro distribuidoras de energía provinciales.
Según Tiempo Argentino, el reclamo no prosperó. Las autoridades de esa cartera provincial habrían manifestado que es "poco" lo que pueden hacer ante un cambio en los accionistas.
Ante esa respuesta, los gremialistas presentaron un documento, fechado el 28 de febrero de 1997, que ordena a las distribuidoras provinciales de energía eléctrica no vender o transferir acciones sin la "previa autorización del Poder Ejecutivo Provincial, por medio de la Autoridad de Aplicación de la ley provincial 11769".
Fue así, según explicó Moser, que cuando Edenor compró Eden en 2010, debió pedir la autorización del gobierno de Daniel Scioli para que la operación se pudiera concretar.
De la presentación de ese documento, señalaron dirigentes gremiales al diario, se desprende que no sólo habría sido irregular la venta de Eden a Miguel Mendoza, sino que lo mismo sucedió con la distribuidora Edes, que el empresario venezolano opera desde hace más de un año. En esa ocasión, tampoco se le pidió permiso al Gobierno.
"No sabemos de dónde provienen los fondos con los que Mendoza compra tantas empresas, porque aparecen fondos de inversión por todos lados. Sospechamos que se trata de dinero sacado de Venezuela por opositores al gobierno de Hugo Chávez. Pero además, hemos visto lo que ocurrió con Edes: cuando desembarcan en una empresa empiezan a endeudarla y se olvidan de la inversión que se necesita para que la gente tenga luz", señalaron fuentes citadas por el periódico.
Según el artículo, Miguel Mendoza usó la agenda para ganarle la pulseada al grupo argentino Pampa y Energía y a Raúl Kraiselbud, dueño del diario El Día de La Plata, en 2011, cuando éstos pujaban por quedarse con Edelap y Edes, por entonces en manos de la estadounidense AES.
El trato en favor de Mendoza lo cerró entonces el vicepresidente del área de servicios públicos de AES, la venezolana Scarlett Álvarez, quien al hacer pública la venta elogió a su compatriota al manifestar su satisfacción por "haber logrado cerrar una operación con una compañía liderada por ejecutivos que conocen y tienen años de experiencias en el sector".
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