En casi todas las provincias hubo destrucción de empleo desde que Javier Milei asumió la Presidencia
Un informe oficial expone un panorama preocupante del mercado laboral: mientras apenas un puñado de distritos logró sumar empleo, el resto del país muestra caídas y un retroceso acumulado cercano a los 100.000 puestos.
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de debilidad en el arranque del año. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en enero apenas cuatro provincias lograron crear empleo registrado, en un contexto donde la gran mayoría de los distritos evidenció estancamiento o directamente caída en la cantidad de trabajadores formales.
El dato refleja una dinámica profundamente desigual a nivel federal, con pocos focos de crecimiento frente a un escenario generalizado de retracción. En concreto, mientras algunas jurisdicciones lograron sumar puestos —generalmente vinculados a actividades puntuales o economías regionales específicas—, el resto del país no logró sostener el nivel de empleo, lo que consolida una tendencia negativa que ya se venía observando en los últimos meses.
En paralelo, los informes más recientes también muestran que la caída no es solo mensual. En la comparación interanual o acumulada, el empleo registrado arrastra una pérdida cercana a los 100.000 puestos, lo que da cuenta de un deterioro más profundo y sostenido del mercado laboral formal. Es decir, el problema no se limita a un mal inicio de año, sino que responde a una tendencia que se viene consolidando.
Esta combinación de factores —pocas provincias generando empleo y una caída general a nivel país— configura un escenario complejo, donde la recuperación del trabajo formal aparece como uno de los principales desafíos económicos. La concentración del crecimiento en muy pocos distritos también expone las dificultades para lograr una mejora homogénea en todo el territorio.
Si bien algunos sectores puntuales muestran cierto dinamismo, el panorama general sigue siendo de fragilidad. En ese contexto, los datos de enero funcionan como una señal de alerta sobre la evolución del empleo en la Argentina y refuerzan la preocupación por la capacidad del mercado laboral de revertir la tendencia en el corto plazo.
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