Miguel, maestro pizzero

Economía

“La pizza es mucho más que harina, agua y aceite”. Miguel Ángel Décima lo sabe mejor que nadie; hace 23 años que es maestro pizzero de Banchero, la mítica pizzería del barrio de la Boca.

“La que más sale es la de fugaza rellena con queso”, asegura Miguel. En Banchero son creadores de esa especialidad, y el maestro es experto. Trabaja con manos hábiles bajo un calor que para los demás es sofocante.

Sin embargo Miguel trabaja tranquilo. “Es un trabajo cómodo, yo estoy bien”, confía. Miguel cobra $2500 por mes “en blanco, con recibo”. Se lo nota sereno, saludando a mozos y a clientes. “Acá hay confianza con los jefes, con los compañeros, se trabaja bien

“Trabajo ocho horas. A veces son siete, a veces doce; voy compensando” explica, mientras desparrama muzzarella en una fuente. “Lo único es que, en verano, hace mucho calor. El horno para la pizza a la piedra tiene 280 grados, y el de molde más de 300”.

El trabajo en días de semana es liviano, pero de jueves a sábado, y cuando juega Boca, la cosa se vuelve frenética. “En un día de copa, acá sacamos más o menos 600 pizzas”, sonríe. Es que Banchero es refugio de los hinchas xeneizes, antes o después de los partidos de local. "Lo bueno es que no me toca lavar los platos", bromea.

El oficio no es sólo harina y agua. “Acá manejás todo; ingredientes, hornos, tiempos, masa, todo pasa por el maestro”, explica, y agrega: “yo lo aprendí haciéndolo, y la verdad, no me imagino haciendo otra cosa”.

Mientras habla, las pizzas van pasando del bollo a la bandeja con una facilidad propia de un ilusionista. Pero, como todo buen mago, no revela sus trucos: “Nunca te van a contar la forma de hacer una buena pizza; por lo menos, ningún maestro pizzero”.


 


 


Agradecimientos: Familia Banchero - Carlos Giorgi.

Dejá tu comentario