Producto de la crisis cerró una emblemática juguetería porteña
Importaciones liberadas, aumento de costos fijos y brutal caída del consumo popular, resultaron una combinación insuperable para la tradicional Tío Mario, que cerró este sábado.
Tío Mario cerró este sábado.
La brutal caída del consumo gracias al ajuste instrumentado por el Gobierno y la total apertura de las importaciones también implementada desde el oficialismo anarcocapitalista, se cobró otra víctima: una tradicional juguetería ubicada en la Ciudad de Buenos Aires.
Este sábado, la juguetería Tío Mario, histórica del sector, cerró definitivamente este sábado, reflejando la crisis general del comercio minorista de cercanía, que afecta más agudamente a varios sectores, como el juguetero.
En sus redes sociales, el comercio anunció la liquidación de la totalidad de sus artículos por el cese definitivo de sus actividades desde este sábado, despidiéndose así de casi tres décadas de actividad ininterrumpida.
La profunda crisis del rubro juguetero
Desde la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), que reúne a fabricantes, importadores y jugueterías, se advirtió que el difícil momento que atraviesa el rubro, haciendo hincapié en que cerca del 90% de los juguetes importados provienen de China, aunque en los últimos meses comenzaron a llegar productos de Vietnam, entre otros orígenes.
La imposibilidad de competir con juguetes importados con precios muy por debajo del mercado, con empresas y comercios que asumen costos como el empleo registrado y el valor en ascenso de los alquileres, resultaron fatales para los responsables de Tío Mario y muchos otros minoristas de este y otros rubros que cotidianamente bajan sus persianas.
Según datos de la CAIJ, la actividad registró una caída del 10% en las ventas durante el primer semestre del año, alertando que decenas de jugueterías de barrio cerraron sus locales físicos o migraron exclusivamente a la venta online, sobre todo en los últimos dos años y medio.
Además, la entidad indicó que actualmente cinco fábricas del sector están en proceso de cierre, mientras la industria, conformada en su mayoría por pymes, trabaja con alrededor del 30% de su capacidad instalada, con la consecuente reducción de personal.
En cuanto a las expectativas, el 35% de las empresas espera una mejora, mientras el resto proyecta un escenario moderado o la posibilidad de que la caída se profundice, según se indicó desde la cámara empresarial.
Las Más Leídas







Dejá tu comentario