Alarma en Punta Cana: la mujer de Julio Iglesias viajó de urgencia tras un llamado inquietante de su personal
La exmodelo priorizó la contención familiar y frenó por completo su rutina para acompañar al cantante en este difícil momento.
La salud de Julio Iglesias genera creciente preocupación en su círculo más cercano. De acuerdo a la información que recibió su esposa, Miranda Rijnsburger, por parte del personal que lo asiste en su residencia de Punta Cana, el cantante estaría atravesando un momento delicado en su estado físico y anímico.
La noticia comenzó a circular en distintos medios de España y fue reforzada por la periodista Gema López, quien explicó que el artista habría pasado de mostrarse estable y con buen ánimo a un profundo desánimo en muy poco tiempo.
Según detalló la comunicadora, este cambio se habría producido luego de que la Audiencia Nacional rechazara de manera contundente las presentaciones realizadas por el abogado del intérprete, en el marco de las denuncias por presunto abuso sexual realizadas por antiguas empleadas.
Frente a este panorama, los trabajadores de la mansión ubicada en Punta Cana alertaron de inmediato a Miranda Rijnsburger sobre el estado de Iglesias. La situación llevó a que la exmodelo tomara una decisión drástica: cancelar todas las actividades que tenía programadas en Miami y viajar a República Dominicana para acompañar a su esposo.
Cabe recordar que Miranda se encontraba en Estados Unidos junto a sus hijos por expreso pedido del propio Julio Iglesias, quien había preferido mantener a su familia al margen del escándalo mediático derivado de las denuncias en su contra.
En ese contexto, López aseguró que la esposa del cantante "ha decidido reunirse con Julio porque el personal que está junto a él le ha comunicado que la situación es muy muy delicada".
Denuncia a Julio Iglesias: las aberrantes declaraciones de las víctimas
Una de las mujeres se refiere a la residencia de Julio Iglesias en Punta Cana, en República Dominicana, donde el artista de 77 años pasa parte del tiempo, como “la casita del terror”. Según relató y se lee en el artículo que lleva la firma de cinco periodistas, era llamada con frecuencia a la habitación del artista tras finalizar la jornada laboral, y fue agredida con penetraciones no consentidas, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. “Me sentía como un objeto”, relató.
Estos episodios se producían, según su versión, casi siempre con la presencia y participación de otra empleada que ocupaba un puesto jerárquicamente superior.
Además, la otra, que trabajó como fisioterapeuta personal, asegura haber recibido besos forzados y tocamientos en el pecho en contra de su voluntad, tanto en la playa como en la piscina de la villa de Punta Cana. También denuncia humillaciones públicas, insultos y un trato intimidatorio durante su jornada laboral.
En el artículo detallan que el cantante no respondió hasta el momento a ninguno de los intentos por contactar con él o sus representantes legales. Por su parte, la Agencia EFE también trató de obtener la versión del entorno del Iglesias, pero no hubo respuestas.
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