La rara enfermedad que casi deja ciego y sordo a Ashton Kutcher

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El actor estadounidense reveló que hace más de un año lucha contra una patología autoinmune. También le afectó el sentido del equilibrio y la capacidad para caminar.

Hace más de dos años, Ashton Kutcher tuvo un cambio rotundo en su vida y sigue adaptándose a su nueva realidad. La estrella de Hollywood sufrió en 2020 una vasculitis, una rara enfermedad autoinmune que le afectó a la visión, la audición y al sentido del equilibrio hasta el punto de temer su pérdida total.

El actor contó durante su participación en un programa de aventuras y supervivencia de National Geographic, que vivió uno de los momentos más duros y angustiantes de su vida. "No los aprecias hasta que desaparecen. Estoy contento de estar vivo", declaró el actor.

Hace dos años, tuve esta vasculitis extraña que me quitó la visión, mi audición, todo mi equilibrio”, admitió. Y agregó: “No sabía si iba a poder volver a ver, si iba a poder volver a escuchar. No sabía si podría caminar. Me siento con suerte de estar vivo”.

Eso sí, para tranquilidad de sus seguidores, poco después de la emisión del programa el intérprete se apresuró a asegurar en su cuenta de Twitter que ya está recuperado del todo.

“Antes de que haya un montón de rumores, comentarios, lo que sea por ahí. Sí, tuve un episodio raro de vasculitis hace 3 años. Tuve algunas deficiencias auditivas, visuales y problemas de equilibrio justo después. Me recuperé por completo. Todo está bien. Siguiendo hacia adelante. Nos vemos en el Maratón de Nueva York de 2022″, escribió Kutcher en su perfil de Twitter.

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Qué es la vasculitis

La vasculitis es una rara enfermedad autoinmune resultado de la inflamación de los vasos sanguíneos. Las paredes de los mismos se engrosan, reduciendo el espacio dentro del conducto y, por ende, el flujo sanguíneo. Cuando esto sucede, los órganos y tejidos se dañan. Puede afectar a cualquier grupo de edad, a un solo órgano o a varios y la duración también es variable.

Asimismo, cuando se desconoce su causa (así es en la mayoría de los casos) se denomina vasculitis primaria, mientras que si deriva de una infección, otra enfermedad como el cáncer, toxinas o virus como los de la hepatitis, se llama vasculitis secundaria.

Hay alrededor de 20 tipos distintos de vasculitis, que se diferencian según el tamaño y la ubicación de los vasos afectados. Los trastornos pueden afectar vasos tan pequeños como los capilares, que tienen entre 5 y 10 micrómetros de diámetro, y tan grandes como la aorta, el principal vaso que bombea la sangre fuera del corazón.

La inflamación resultante estrecha esos vasos sanguíneos y restringe el flujo de sangre o incluso corta el flujo de sangre por completo, lo que posiblemente cause daño a los órganos o cree aneurismas (una protuberancia en la pared de un vaso sanguíneo), según los Institutos Nacionales de Salud.

Según el tipo específico y la gravedad de la afección y los órganos a los que se dirige, los síntomas de la vasculitis varían y pueden ser leves, moderados o potencialmente mortales. Los más comunes incluyen pérdida de apetito, pérdida de peso, fatiga, sarpullido, dolores y fiebre.

El tratamiento está dirigido a reducir la inflamación. Para los casos leves, los analgésicos de venta libre pueden ayudar. Para casos más severos, los médicos pueden recetar esteroides, anticuerpos monoclonales e inmunomoduladores o medicamentos inmunosupresores, por nombrar algunos.

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