Cande Tinelli comenzó a borrar el tatuaje de Hello Kitty de su cara y compartió el tratamiento
La influencer mostró en sus redes el procedimiento con láser para eliminar el diseño que llevaba en la frente y que durante años fue parte de su imagen personal.
Cande Tinelli volvió a captar la atención en redes sociales al revelar que decidió iniciar el proceso para quitarse uno de los tatuajes más representativos de su estética: el dibujo de Hello Kitty que llevaba en la frente. La hija de Marcelo Tinelli, reconocida por su estilo audaz y su fuerte vínculo con el mundo del arte corporal, sorprendió a sus seguidores al compartir imágenes del tratamiento dermatológico al que se sometió en los últimos días.
Desde muy joven, Cande construyó una identidad marcada por los tatuajes, una pasión que comparte con su padre. Cada diseño elegido fue, según ella misma explicó en distintas oportunidades, una forma de expresar momentos, emociones y recuerdos. Sin embargo, esta vez optó por dar un giro y avanzar en la eliminación de uno de los íconos que más la distinguían. En sus historias de Instagram publicó fotos y videos del procedimiento con láser, dejando ver parte del proceso.
“Chau tatuaje, chau Kitty”, escribió al mostrar la primera sesión, dejando en claro que la decisión ya estaba tomada. El tratamiento, como explicó, demandará varias sesiones hasta que el dibujo desaparezca por completo. Este tipo de procedimientos requiere tiempo y constancia, ya que el láser actúa fragmentando los pigmentos de tinta para que el cuerpo los elimine progresivamente.
Tiempo atrás, la influencer había reflexionado sobre el significado de sus tatuajes con una frase que resonó entre sus seguidores: “Sin ellos no sería yo. Son recuerdos, arte, momentos que viví, son lo que siento y amo”. Por eso, la determinación de borrar uno tan visible puede leerse como una señal de transformación personal o de inicio de una nueva etapa.
Lejos de ocultar el cambio, Cande decidió hacerlo público y naturalizar el proceso, mostrando tanto la intervención como la evolución posterior. Fiel a su estilo frontal y sin filtros, volvió a instalar conversación en redes, donde cada movimiento suyo genera repercusión. Más allá del resultado final, el gesto marca una modificación en su imagen y reafirma que su vínculo con el cuerpo y el arte sigue en permanente construcción.
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