Chiche Gelblung dio detalles de su internación de casi 30 días: "Golpeando las puertas del cielo"

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Durante una entrevista, el periodista habló de la trombosis que sufrió que le generó una lucha por su vida y difíciles diagnósticos médicos.

El regreso a la actividad televisiva de Samuel "Chiche" Gelblung no fue un acontecimiento más para la grilla local, sino el cierre de un dramático proceso de salud que puso en vilo su integridad física. Luego de permanecer a lo largo de 29 jornadas en las instalaciones del Sanatorio Mater Dei, una internación que se inició por un cuadro de trombosis localizada en la zona del tobillo terminó desatando un complejo conflicto de criterios entre los profesionales médicos. Desplazándose en una silla de ruedas pero exhibiendo una vitalidad totalmente renovada, el icónico conductor de radio y televisión rememoró en primera persona el calvario clínico y las profundas tensiones profesionales que rodearon su internación.

El periodista aprovechó una entrevista concedida a Mercedes Cordero para su ciclo televisivo "70 20 Hoy", la cual tuvo un adelanto exclusivo en su propio programa diario "Chiche en vivo", emitido por la pantalla de Net TV. En ese marco, el animador no se guardó nada al momento de detallar la crudeza de los diagnósticos.

“El primer médico que me ve me dice: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’”, rememoró Gelblung con un visible dejo de indignación respecto de las formas en que se manejan ciertos diagnósticos en situaciones críticas.

Semejante panorama encendió los fantasmas de una mutilación, aunque su postura fue de una asombrosa firmeza: “Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie, lo perdía”, admitió de forma abierta, desnudando la gravedad de las discusiones que mantenían los especialistas sobre su anatomía.

La evolución de la trombosis derivó rápidamente en una severa complicación de origen cardiovascular, un escenario que colocó al conductor frente a un panorama que definió como verdaderamente demoledor. El impacto psicológico de recibir semejante parte médico caló hondo en su ánimo.

“Después de escuchar esas palabras sentí que querían matarme. Sentí eso. Si me están diciendo que yo no tengo alternativa... porque el tema no era que perdiera el pie, el tema era que perdiera la vida”, confesó con total honestidad.

chiche

Ante la inmensidad de la duda, el propio protagonista interpeló de forma directa al profesional de la salud. “¿Vos me estás hablando de la vida o de una pierna?“, le preguntó en ese instante de zozobra, encontrando una réplica sumamente tajante: “No, te estoy hablando de la vida”. Aquello modificó por completo su percepción del estado en que se encontraba. “Yo no creía que estaba golpeando la puerta del cielo. Yo no me sentía así. Cuando el tipo me recibe así, digo: ‘A la mierda, debo estar complicado entonces’”, reflexionó.

A partir de ese punto de inflexión, los pasillos del nosocomio se transformaron en el escenario de una puja constante entre dos sectores de la medicina que evaluaban caminos diametralmente opuestos para abordar su situación.

“Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular, que estaba tratando de salvar el pie, y el cirujano traumatólogo que tenía que sacar el pie. Y estaban decidiéndose si era abajo de la rodilla, arriba de la rodilla. Eso no era el pie, era la pierna”, pormenorizó Chiche.

A pesar de la extrema complejidad de ver su destino en juego, el conductor procesó las alternativas con una asombrosa entereza anímica.

“Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie, lo perdía. Con mucha valentía. La verdad, me sorprendí de mí mismo. Te lo digo sinceramente”, evaluó. Bajo esa misma tónica de aceptación frente a lo irreversible, el periodista le había dejado una directiva clara a su círculo íntimo en las horas previas a la intervención: “Yo creo que se va a perder el pie, pero bueno, y si es el precio para que salgan las cosas bien, ahí nos vamos”.

La posterior resolución del cuadro se ejecutó bajo la modalidad de una sedación moderada, una particularidad técnica que le posibilitó mantener un registro consciente de todo el trabajo de los profesionales en la sala de operaciones.

“Era una especie de cirugía en la que yo tenía conciencia de lo que estaba pasando. No tenía dolor, pero tenía conciencia. Y yo sentía que le estaba ganando la batalla. Sentía cómo se estaba abriendo la arteria”, relató con notable precisión. La pericia del especialista en vasos sanguíneos acabó por torcer el destino de la intervención, logrando preservar la extremidad inferior del comunicador. “Acá estoy, tengo los dos piecitos”, celebró.

Pese a haber obtenido el visto bueno de los profesionales para abandonar el sanatorio, Gelblung renegó de la posibilidad de tomarse un descanso prolongado y apuró su retorno a los estudios de grabación movilizado por un imperativo ético hacia sus seguidores. El animador detalló que experimentaba una imperiosa necesidad de retribuir las innumerables muestras de afecto recolectadas durante las jornadas en que su cuadro de salud presentó complicaciones, si bien aclaró que la situación real nunca alcanzó los ribetes de extrema gravedad que se difundieron en los medios, aunque reconoció que sí estuvo difícil.

En paralelo, no ahorró críticas para calificar el accionar del primer profesional que lo atendió en la guardia del sanatorio, manteniendo una herida abierta por la falta de tacto humano en el trato con el paciente.

“No tengo perdón para ese tipo. Nadie le puede decir a un paciente: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’. En todo caso, decirle: ‘Mirá, estás jodido’”, sentenció con dureza, revelando además que dicho médico jamás volvió a presentarse en su habitación ni dio la cara para ofrecer las disculpas pertinentes tras el éxito de la operación salvadora.

Por el contrario, la figura del especialista que comandó la cirugía vascular se transformó en el gran héroe de su recuperación, destacando la entereza con la que defendió su pierna frente a las intenciones del área de traumatología. Al culminar el procedimiento y percibir el cese inmediato de los padecimientos físicos, el propio conductor le transmitió el alivio a su médico con una frase contundente:

“Loco, ganamos”. Chiche remarcó que los dolores vinculados a la obstrucción de una vía arterial representan una de las sensaciones más intolerables que se puedan experimentar: “Estuve con un dolor permanente, el peor dolor que se te ocurra. Por eso los dolores de cuando tenés cortada una arteria o una arteria tapada es lo peor que te puede pasar. Y yo sentía que se me estaba yendo. Se me fue el dolor. Hoy no lo tengo”.

Toda la dolorosa experiencia lo empujó a reordenar sus concepciones filosóficas y su mirada sobre la existencia humana, apoyándose firmemente en las tesis del célebre escritor Viktor Frankl y su obra fundamental, el libro "El hombre en busca de sentido". De todos modos, el periodista prefirió tomar distancia de los dogmas místicos:

“No creo en la fe como elemento religioso. Creo que tenemos la obligación de sentirnos profundamente agradecidos a la vida que nos da. Es el hecho de sentir que tenés gente que te desea salud, que tenés médicos que se la juegan sin conocerte”, diferenció de manera analítica.

chiche gelblung
Chiche Gelblung.

Chiche Gelblung.

Finalmente, al momento de sopesar el balance de su extensa trayectoria en los medios masivos, Gelblung marcó una clara línea divisoria respecto de otras personalidades del espectáculo.

“Yo no le di mi vida al público. Yo le di mi laburo, mi vocación por hacer este trabajo lo mejor posible. No he dejado nada de lo personal. No puedo endulzar esa soberbia. Yo hice mi trabajo del mejor modo posible, pero no me parece que yo le haya dado la vida”, esgrimió con firmeza.

No obstante, admitió que las constantes muestras de afecto callejero evidencian que su labor caló hondo en la sociedad. Conmovido por el presente, concluyó con una humorada sobre su futuro en la profesión:

“¿Hasta cuándo?’ Y... hasta cuando aguante. Yo salí de esta internación, te juro, con diez años menos”. Su mayor triunfo actual se resume en una realidad sumamente simple pero de un valor incalculable: “Estar vivo. La verdad que lo que más disfruto es eso. Cuando yo salí de ese quirófano y sentí que no me dolía más lo que me había dolido hasta un minuto antes, la verdad que sentí mucho placer de eso”.

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