Coldplay en Buenos Aires: un espectáculo tecknicolor

Espectáculos

En River Plate, Chris Martin y compañía apelaron a su amplia variedad de recursos, al punto que habría que hablar más de la "experiencia Coldplay" que de la naturaleza de un concierto en vivo.

“Turn your magic on” (encendé tu magia) vocifera Chris Martin en la primera línea de “Adventure of a Lifetime”, el segundo tema y el primer punto alto de la segunda de las diez noches que Coldplay tiene pautadas en el estadio Monumental. Y si de magia hablamos, hay que decir que el grupo que también integran Jon Buckland, Guy Berryman y Will Champion rompió récords y decide llevar a cabo este ciclo histórico en Buenos Aires bajo sus propias reglas: el concepto y el repertorio del espectáculo de dos horas se centró en su último álbum “Music of the Spheres”, un disco que va más para el lado de la tendencia del mainstream del presente que de la excelencia pop-rock con tracción a sangre que los catapultó a la fama mundial. Las colaboraciones con BTS y Selena Gomez son claras muestras de esto; mientras Jin de los reyes del K-Pop disfrutó desde las plateas la interpretación de “My Universe” y este viernes estrenará “The Astronaut” en el escenario, a Selena la reemplazó de gran forma H.E.R., quien no solo abrió la noche junto a un gran show de Zoe Gotusso, sino que mostró su talento tanto con la voz como con la guitarra en una emotiva interpretación de “Let Somebody Go”, sola junto a Chris Martin en el centro del Monumental.

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Y si bien las grandes puestas en escena no son una novedad en Coldplay, “Music of the Spheres” da la excusa perfecta para un despliegue escenográfico sin precedentes: pantallas circulares a los costados del escenario, muchas más pequeñas detrás, una larga pasarela que une al escenario principal con otro en el centro del estadio, además de un escenario pequeño extra al fondo que sirvió para abrir el bis en forma acústica y que quienes pagaron las entradas más accesibles puedan disfrutar de un momento íntimo del show desde mucho más cerca. De todas formas, la impecable selección y uso de los recursos de la puesta en todo el estadio combinada con la extensión de 23 temas del espectáculo, que podríamos describir más como adecuada que excesiva, genera sensaciones durante el show en las que uno se olvida por momentos de que se encuentra en el imponente estadio Monumental y siente que está en el Movistar Arena o en el Luna Park.

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A no confundirse: Coldplay no olvida de donde viene y durante la noche hay interpretaciones a pulso sanguíneo, destacándose en el show del miércoles las de “Adventure of a Lifetime”, “Charlie Brown”, “The Scientist”, “Yellow”, “Clocks” y “A Sky Full of Stars”, donde el cantante le pidió acertadamente al público que guarde el celular en el bolsillo para que las pulseras lumínicas, el baile y las voces de la gente se apoderen de la escena. Pero claramente la noche tiene otros colores, como las performances más teatrales que musicales (máscaras para los músicos incluidas) de “Infinity Sign” y “Something Just Like This”, el estadio convertido en una rave en “Midnight” y el final con “Biutyful”, donde Coldplay termina de romper con cierto Statu quo de los conciertos en vivo cerrando su espectáculo con una canción donde una voz femenina sampleada es casi más importante que la del propio Chris Martin. Gustos aparte, vale destacar la actitud de apartar algo de protagonismo al servicio del concepto y del show de un grupo que disfruta a su estilo de su momento paradisíaco.

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