De Wanda Nara a "Sra. de López"
*Un frío despiadado azotó a los 200 vecinos y curiosos que se asomaron a la puerta de la iglesia en la que la modelo y el futbolista protagonizaron uno de los eventos más mediáticos del año.
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Una gran conmoción se vivió en los alrededores de la Basílica Santa Elena, del barrio de Palermo: la modelo y vedette Wanda Nara y el futbolista Maxi López entraban a jugar en el bando de los casados y nadie se quería perder el evento.
Una nena le preguntaba a los gritos a su padre "¿Ya salió..?". Es que en menos de 4 años, Wanda devino en una de las personalidades más importantes de la Argentina.
Desde aquel momento en que la pescaron como compañera ocasional de Diego Maradona, hasta su casamiento, la veloz y corta carrera de la rubia estuvo jalonada por la afirmación de una inverosímil virginidad, su aparición en un video casero en que practicaba sexo oral con un ignoto compañero y un sinfín de peleas televisivas con colegas vedettes, bailarinas y actrices, o algo así.
"La ceremonia fue muy linda, muy tierna y conmovedora. Leyó la carta del apóstol San Pablo la mamá, Nora, que estaba muy emocionada. La hermana leyó las intenciones. Muy familiar y muy romántico fue todo", detalló una de las asistentes de lujo, Marina Calabró.
"Wanda estaba muy emocionada, con los ojos llenos de lágrimas. Él estaba impecable, con su traje negro, se notaba el buen corte. Y ella, una princesa", agregó Marina.
La llegada de los novios
Como corresponde, el primero en llegar fue Maxi, que dijo que estaba “tranquilo” en traje impecable de color negro y acompañado por su madre. Ambos entraron por una puerta lateral, sobre la calle Lafinur.
Wanda llegó diez minutos después, a las 20.30, con un vestido blanco con cinco metros de cola y con incrustaciones de cristales y piedras. Estaba acompañada por su hermana Zaira y su padre Andrés, que la acompañó al altar.
La joven se mostraba muy emocionada, al punto que casi comienza a llorar en la puerta de la iglesia y el diseñador, Claudio Cosano, debió tranquilizarla y limpiarle los ojos donde horas antes había puesto el rubor al estilo "Cristina Aguilera" el maquillador Mauricio Catarain.
El Coro del Teatro Colón cantó el Ave María mientras Wanda caminó al altar a encontrarse con su marido, Maxi López.
La ceremonia fue corta, y los novios partieron al lujoso hotel Alvear donde fue la fiesta para 200 invitados, que contó con varias figuras del ambiente artístico.
La fiesta
La cena comenzó a las 23 y se prolongó dos horas después de la medianoche. A partir de ese momento comenzó el baile con algunas sorpresas como el tema que interpretó el Paz Martínez, el soñador de Wanda que bailó un tango y hasta cantantes líricos vestidos con máscaras que interpretaron varias obras.
Más adelante se proyectó un video con imágenes de los novios cuando eran chicos y claro, todos los presentes se emocionaron bastante. Después la fiesta fue tomando temperatura y un grupo de amigos de Maxi lanzaron a Marcelo Polino por el aire, quien sufrió un corte en la frente cuando golpeó con la bola de espejos “"Estoy bien” -dijo el periodista a minutouno.com- “fue solo un corte en la frente pero está todo bien".
El baile siguió su curso con el infaltable cotillón y tal como estaba anunciado hubo “chocotorta”. En la mitad de los festejos Wanda se puso un vestido bien corto color blanco y la novia no se despegó de Maxi en toda la noche, que la abrazó y la besó casi sin pausa.
La wedding planner Sofía Carabaza estuvo en todos los detalles y probablemente haya lamentado las ausencias de Susana Giménez, Mirtha Legrand, Messi y Ronaldhino. Sin embargo si estuvieron Marixa Balli, Valeria Archimó, Claudia Fernández, Fernanda Vives, Roxana De Melo y Marina Calabró con su novio
Después de la fiesta Wanda y Maxi pasaron la noche en una suite del hotel y estaba previsto que luego partirían de luna de miel a Saint Tropez.






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