El pibe récord: la fórmula cumbia-country de Néstor en Bloque

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* minutouno.com dialogó con el chico que a los 22 años llenó cuatro Gran Rex y toca cumbia en los Estados Unidos, España y México.

¡Y el grito de las pibas…ahhhhhhhhh! Cuasi cántico religioso, la frase se repite una y otra vez. Es sábado por la tarde y la caravana para encontrarlo recién empieza.

A esta altura, que se llame Bordiola o González es un detalle. La trascendencia de su nombre alcanzó para que el chico de tan sólo 22 años llene varios Gran Rex y tenga giras por diferentes partes del mundo. Todo organito en mano. Es que desde hace unos años “Néstor” pudo más, y el apellido quedó olvidado por algún lugar. Porque para sus chicas, que lo siguen por los seis shows que suele dar por noche, él es simplemente eso, Néstor. O en todo caso, En Bloque, el autor del hit nacional “Una calle me separa”.



Son las seis de la tarde y el cantante Leo Mattioli entretiene a la audiencia del programa Pasión de Sábados. Pero la mayoría de las chicas presentes aguardan la llegada de la versión Eminem de la cumbia local: rubio platinado extremo, remeras grandes, anillos, pantalones inmensos y gorrita infaltable.


 


Sin embargo, cuando a las 18.30 Néstor “En Bloque” Bordiola llegó al estudio de televisión la primera pregunta sobre el rapero yanqui no fue necesaria. Había abandonado su look rapper y ahora lucía su castaño original, con ropa deportiva sencilla…¡y sin gorrita! El único toque personalizado en su cabellera, era un grabado hecho con alguna maquinita en la zona de la nuca. ¿La figura? Un bloque de ladrillos, como para variar. En ese marco, invitó a su combi (“pasen, es como mi casa”) y se prestó sonriente a dialogar con minutouno.com antes de subir a escena.


Con tan sólo 22 años ya llenó 4 Gran Rex    

En lo suyo, este chico de Monte Grande es el número uno. Sus shows son requeridos en diversas partes del mundo, y en lo que va del año ya estuvo en España, los Estado Unidos y México, donde aprovechó para tomarse unos días de descanso en Cancún. Pero a diferencia de muchos de sus colegas de rubro, el muchacho vive rejas adentro, en el resguardo de un country. “Me robaron dos veces y quedé seco. Eso me tiró muy abajo  porque yo vivía en Monte Grande donde tenía mis conocidos y familiares y me estaba haciendo una casita…pero bueno, el que las hace las paga".

Vos tenés armas, ¿luego de esa experiencia violenta pensaste en usarlas?

De ser necesario sí, pero yo tengo otra cosa que no es un arma, y me cuida muy bien. Es San La Muerte, una parca encapuchada que me protege. Se la puede usar para bien o para mal, y la uso para estar mejor yo y mi familia.

¿Y cómo se explica que ahora todos los cantantes cumbia romántica anden con  look rapero?

Esa fue una idea mía de hacer algo diferente cuando me fui de La Base, mi anterior grupo, y pasé de cantar cumbia villera a la romántica. Quería romper el look y la onda, buscar un estilo diferente y bueno, a la gente le gustó.
Sacó dos discos (Mi único Amor y Rompiendo el silencio) y está por sacar un tercero   



Bordiola, además de músico es productor y por estos días patrocinará a un nuevo grupo cumbia, aunque aclara que no se siente un jefe. “Yo no me considero un empresario, simplemente trato de generar cosas para que la gente que está al lado mío este bien. Pero no me pongo en el lugar de patrón, yo acá soy igual que el chofer”.

Con tanta movida, ¿por qué lo que hacés no tiene tanto reconocimiento?


Y, si vamos a la realidad, es porque piensan que lo que hacemos es cosa de negros. Y nada que ver, porque yo vivo en un country y aunque ahí soy el único quilombo sé que esa gente también escucha mi música. 

¿Y te molesta que por tu pelo teñido, tus presentaciones vip, tu vorágine laboral y tu vida en un country te comparen con Rodrigo?

¿Eh, eso dicen? Yo nada que ver. Es verdad que toco en fiestas privadas o para famosos, pero no, no, no creo ser parecido.

Las chicas se desesperan por tocarlo. Lo tironean sin motivos. (“Eso pasa acá, pero las de España o Estados Unidos son más controladas", aclara). Aunque él sólo tiene ojos para su mujer Vanesa y su hijita de 3 años, Keyla que, según el papá, “ya se prendió al wiro”, el clásico “rallador”, sin el cual la cumbia no sería tal. 
 
“Esto es lo que me gusta pero también lo que me da de comer”, aclara Néstor ante el motivo de sus presentaciones maratónicas que pueden llegar a ser de lunes a lunes. Pasión que dice no querer cortar, aún habiendo ya logrado “el tope” o al menos casi todo en su rubro, con tan poca edad. Atrás quedan su debut en el noventoso Grupo Red y el liderazgo en “La Base”, donde Néstor no era tal, sino que se lo apodaba “Jeringa”. “Mi idea no es cortar en ningún momento, yo quiero laburar siempre y ser un clásico”.


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