Entre lo absurdo y lo ridículo: por qué la temporada 2 de "Los Tinelli" no se puede dejar de mirar

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Prime Video acaba de lanzar la segunda temporada del docu reality del conductor y su familia, una edición que oscila entre lo absurdo y lo ridículo.

La segunda temporada del docu-reality de Los Tinelli volvió a Prime Video para asomarnos sin filtros a la cotidianeidad del legendario conductor de la televisión argentina. Sin embargo, detrás del brillo al que nos tienen acostumbrados, la nueva entrega expone las grietas de una dinámica familiar que hoy se percibe más endeble que nunca.

Durante un viaje a Perú que prometía ser pura unión, el reality que ellos mismos autorizaron deja al descubierto las tensiones internas: la evidente distancia entre las hermanas y Juana, cuya presencia en el show es tan fugaz que por momentos roza la inexistencia.

Hay algo innegable en esta propuesta: resulta profundamente morbosa, y es precisamente esa incomodidad de espiar los desencuentros ajenos lo que hace que uno esté interesado en ver cómo continúa su historia, porque por interés propio, el reality no logra el cometido.

Vuelve "Los Tinelli" a Prime Video

Eso sí, cabe destacar que cada episodio, por mínimo que sea, da risa, descoloca y nos invita a observar el particular sentido que este clan le da a su rutina diaria, envueltos en privilegios, discusiones y búsquedas personales que parecen tambalear.

Claro que no todo fluye con la misma agilidad. Por momentos, la acumulación de drama y conflictos banales se vuelve densa, logrando que más de una vez uno termine mirando el reloj a la espera de que la escena finalmente avance. Es una experiencia que alterna constantemente entre el entretenimiento puro y la saturación.

En medio de ese mapa afectivo convulsionado, aparece el verdadero salvavidas del programa: El Tirri. Con su frescura desarmante, su espontaneidad insólita y un sentido del humor impredecible, se corona sin dudas como lo mejor de toda la temporada. Entre el morbo del conflicto y la carcajada genuina, la serie vuelve a demostrar que, aun en sus horas más frágiles, el universo Tinelli siempre encuentra la manera de hacerse mirar.

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