Guns N’ Roses: el fuego de Axl se extendió a las calles de Liniers
Hubo al menos tres jóvenes detenidos y media docena de heridos por botellazos y palazos de la Guardia de Infantería. El show impecable.
GUNS
Axel guns and roses 3
Por DyN y Télam
Esta mañana, las 16 personas continuaba detenidas en la comisaría 44, informaron fuentes policiales a la agencia DyN, que aclararon que todos eran mayores de edad y arrestados bajo distintos cargos, la mayoría por resistencia a la autoridad y otros por infracción a la Ley de Drogas 23.737.
Los detenidos pasaron la noche en la seccional ubicada en Porcel de Peralta 726, donde tras una identificación serán liberados en el transcurso del día, sostuvieron las fuentes.
La banda estadounidense Guns N` Roses regresó a la Argentina tras una larga pausa y se presentó en Vélez Sarsfield donde desplegó, con Axl Rose a la cabeza, un show espectacular ante unas 50 mil personas que deliraron en una noche plagada de nostalgia.
El tiempo es imbatible pero los 17 años que pasaron desde su último recital en el país no se sintieron cuando el cantante y compositor Axl Rose volvió a entonar aquellas canciones que cautivaron a adolescentes y adultos entre fines de los 80 y mediados de los 90.
Los kilos sumados y algunos años más encima no opacaron el brillo natural y el carisma innato de Rose, que recorrió el escenario de punta a punta como lo hacía en las viejas épocas, que tocó el piano en la bella "November Rain”, que volvió a contagiar pasión al público argentino.
Entre clásicos inoxidables como "Don`t cry”, "Sweet child o’ mine”, "You could be mine” y el festejado "Patience” -que comenzó con un guiño al tango "Por una cabeza”-, algunos títulos de su último trabajo "Chinese democracy” (2008) y una breve versión de "The Wall” de Pink Floyd, Axl se impuso desde su singular voz y secundado por una banda impecable y aceitada.
Fuera del plano musical, el líder y único miembro original del grupo tuvo que hacer tres interrupciones en su show, ya que al escenario fueron arrojados diferentes objetos peligrosos, desde botellas hasta pedazos de piso del estadio.
"Parece que no me escucharon sobre la destrucción de las cosas. ¿Quieren divertirse? No queremos problemas con nadie, sólo queremos pasar un buen rato”, insistió Axl con ayuda de un intérprete en la última interrupción, una situación que el artista ya había vivido en 1992 en el estadio de River Plate.
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