Shelley Duvall, un ícono de Hollywood maltratado por Stanley Kubrick
La reconocida actriz de "El Resplandor", Shelley Duvall, murió a los 75 años. Fue un icono de Hollywood con esta película, pero también sufrió de más.

¿A qué punto estamos dispuestos a llegar para lograr un buen efecto en una película? ¿Cuánto estamos dispuestos a arriesgar a un actor o actriz para que una película de terror o dramática quede perfecta a nivel corporal? Esas son las preguntas que me hago a 44 años del estreno de "El Resplandor" y con la noticia de la muerte de Shelley Duvall. La icónica actriz de Hollywood, que saltó a la fama mundial gracias a esta película dirigida por Stanley Kubrick, perdió la vida a los 75 años según informó The Hollywood Reporter abriendo las puertas así al recuerdo de su tortura durante esta cinta.
"El Resplandor" cuenta la historia de Jack Torrance, un hombre que se traslada con su mujer y su hijo de siete años al impresionante hotel Overlook, en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Su objetivo es encontrar paz y sosiego para escribir una novela. Sin embargo, poco después de su llegada al hotel, al mismo tiempo que Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad, se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.
En esta película, disponible en Max, Shelley Duvall le dio vida a Wendy Torrance, uno de los personajes que más sufre y ella, efectivamente, sufrió en el proceso de creación de esta película. Fue a sus 28 años cuando afrontó 13 meses de rodaje junto a Jack Nicholson, pesea que no era la elegida por Stephen King, el artífice original de esta historia, pero aún así ella ganó la pulseada sin imaginarse que sería una de las peores experiencias de su vida. No por trabajar con Nicholson, claro, sino por enfrentarse a la tortura psicológica más inesperada.
De hecho, llegó a tal punto que tras el rodaje quedó destruida, con una profunda depresión, que derivó en una enfermedad mental de la que a día de su muerte no ha logrado recuperarse. “Había un gran elenco. Todos eran personas maravillosamente divertidas..., pero luego estaba Stanley Kubrick, el director de esta obra maestra icónica. Todo lo que diré es que si el director no hubiera hecho lo que hizo, con tanta fuerza y crueldad, no habría obtenido el mismo resultado en la película”, dijo la actriz en una entrevista que hizo en 2016, aunque no dio más detalles.
No obstante, luego se supo que desde el primer día Kubrick torturó a Duvall prohibiendo al resto de su equipo poder consolarla, haciendo así que ella se quedara sola y sin amigos en el rodaje. ¿Cuál era el fin de esto? Generar en ella el sentimiento de soledad, aislamiento y miedo. Además, por si esto fuera poco, tampoco le explicó qué pasaría en algunas escenas, incluida en la que Jack Nicholson la acecha y avanza lentamente hacia ella mientras trata de escapar.
Tal es así que las expresiones de Duvall durante toda esa escena, que terminó por convertirse en icónica, en realidad son auténticas. Es que no solamente no conocía lo que iba a suceder, sino que tampoco tuvo tiempo de discernir si se trataba de realidad o ficción. Es más, fue tal la obsesión de Kubrick que la escena la repitió un total de 127 veces hasta lograr transmitir lo que él les pedía. Esto hizo no solamente que la actriz comenzara a ver efectos en su estado mental, sino que también terminó deshidratada de tanto llorar y exhausta por la cantidad de altibajos emocionales vividos. Ese día, también, acabó con heridas abiertas en las manos de agarrar el arma.
"Stanley me presionó y me presionó más de lo que nunca me habían presionado antes. Es el papel más difícil que he tenido que interpretar”, contó Shelley Duvall en su momento. Y fue verdad, porque comenzó a perder pelo por el estrés, lo cual era el objetivo del director quien nunca le dirigió una palabra bonita, ni de agradecimiento.
Pero, la obsesión de Stanley Kubrick por la perfección también afectó a Shelley en la escena de la puerta, en la que Jack intentaba abrir la puerta del baño con un hacha para matarla. Esta escena llevó tres días de rodaje y fue repetida en varias ocasiones para conseguir la toma que más transmitía. De hecho, Jack Nicholson confesó en su momento que lo que vio hacer a Duvall fue el esfuerzo más grande que presenció. "Ella estaba constantemente agotada física y mentalmente para cumplir con sus exigencias", contó y también validó los dichos de Shelley de que se le caía el pelo por el estrés.
Y, pese a que ningún miembro del equipo disfrutó del trabajo y de ver a su compañera en ese nivel de sufrimiento, "El Resplandor" es una de las películas más importantes en la historia del cine de terror. Un emblema del cine que nació en base a una tortura innecesaria que dejó una huella irrompible en una actriz que siempre dio lo mejor de sí frente a las cámaras. Si bien hoy Hollywood está más abierto a la comprensión, la historia de Shelley Duvall sigue siendo un punto de alto para los actores a la hora de afrontarse a los diferentes papeles ofrecidos por las productoras.
Temas
Las Más Leídas









Dejá tu comentario