Incendio Chico y su apuesta por recuperar lo humano en la música: "Lo perfecto es muy careta hoy en día"
La banda habló sobre el proceso de grabación, la apuesta por un sonido más rockero y la decisión de preservar lo humano en tiempos de inteligencia artificial.
Incendio Chico atraviesa una nueva etapa con “Amalaya”, su flamante disco, que fue lanzado el 28 de agosto. El álbum representa un cambio respecto de “Refugio Amigo”, con un sonido más cercano al rock y una manera de grabar que buscó recuperar la esencia de una banda tocando en conjunto.
“Este es un disco bastante más rockero que el anterior, que tenía más matices de reggae”, explicaron los integrantes de Incendio Chico en diálogo con minutouno.com.
Una de las particularidades del nuevo trabajo es que fue registrado en vivo y en apenas 16 horas. Para llegar preparados a ese momento, la banda atravesó un intenso período de ensayos, ya que las canciones prácticamente comenzaron a tomar forma poco antes de entrar al estudio.
“Sabíamos que teníamos que ensayar de mínima seis veces por semana”, contaron. Esa preparación les permitió buscar una interpretación natural, incluso aceptando que podían aparecer errores durante la grabación.
La decisión también estuvo vinculada con una postura frente al avance de la tecnología en la producción musical. En tiempos de edición digital, afinación automática e inteligencia artificial, Incendio Chico quiso que “Amalaya” conservara la sensación de cinco músicos tocando juntos.
“Es un disco que suena a eso, a cinco personas tocando de manera real”, remarcaron. Y fueron todavía más directos al hablar de la búsqueda de perfección: “Lo perfecto es muy careta también hoy en día”.
Para la banda, el objetivo no fue reivindicar los errores sino recuperar la espontaneidad y la energía de una interpretación humana. “Lo humano es lo que hace que lo sintamos más en la piel”, reflexionaron.
Una experiencia que también fue cumplir un sueño
La grabación de “Amalaya” tuvo además un componente especial por el lugar elegido para realizarla, Abbey Road. Para Incendio Chico, trasladarse a un estudio de esas características implicó salir de la comodidad habitual y enfrentarse a una experiencia completamente nueva.
“La sensación principal fue de cumplir un sueño total”, reconocieron. La posibilidad de componer el material pensando desde el comienzo en esa grabación generó una motivación diferente para la banda.
“Ya compusimos el disco para ir a grabarlo ahí. Entonces es como generar toda una ilusión interna y generar como un microclima que hizo que el disco suene como suena también”, explicaron.
La experiencia también les permitió descubrir nuevas dinámicas de trabajo. Acostumbrados a producir gran parte de sus discos en su propio estudio, encontraron en ese espacio una serie de estímulos que terminaron influyendo positivamente en la interpretación.
“Ir a un lugar donde las cosas están funcionando, hay otra gente trabajando que te ayuda, que te atiende, también en este estudio en particular donde hay una cantidad de instrumentos y equipamiento infinito casi, entonces tener todo eso sonando y a tu disposición te mejora la interpretación”, contaron.
Para la banda, esa situación también reforzó el compromiso entre sus integrantes y la conexión con las canciones. “Esta sinergia que ocurre cuando nos juntamos nos da algo que es nuestra propia felicidad, cumplir este sueño es algo que hicimos para nosotros mismos, para unir fuerzas para ser un poco más felices”, resumieron.
Ahora, con el álbum ya disponible, Incendio Chico se prepara para presentarlo en vivo el 25 de septiembre en La Fábrica, en Fitzroy 1245.
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