La amistad de Luis Brandoni y Robert De Niro: 40 años de relación y una serie de por medio
"Nada", la serie de Disney+ afianzó la relación que ya había surgido hace 40 años. Cómo empezó su amistad y cuál fue el mejor momento.
La trayectoria de Luis Brandoni, quien falleció este 20 de abril a los 86 años, no solo se construyó a base de interpretaciones memorables, sino también a través de vínculos humanos que desafiaron fronteras y barreras idiomáticas. Uno de los capítulos más fascinantes y comentados de su vida privada, que finalmente saltó a la luz pública, fue su profunda y extensa amistad con la leyenda de Hollywood, Robert De Niro.
Este lazo, forjado a lo largo de más de cuatro décadas, encontró su máxima expresión artística en la serie Nada, una producción de Star+ bajo la dirección de Mariano Cohn y Gastón Duprat. La ficción no solo reunió a ambos astros en la pantalla, sino que sirvió como un homenaje a una conexión real iniciada mucho tiempo atrás, lejos de la exposición mediática.
El origen de esta relación se remonta a los años 80. Brandoni se encontraba en la ciudad de Nueva York trabajando en el rodaje del filme Made in Argentina. Al enterarse de su presencia, De Niro tomó la iniciativa con un pedido directo a sus allegados: “Decile que me llame”. Tras concretarse la comunicación, el actor estadounidense extendió una invitación que sellaría el inicio de su complicidad: invitarlo a pasar la Nochebuena en su casa.
A pesar de que ninguno dominaba fluidamente la lengua materna del otro, la comunicación fluyó a través de una identidad cultural compartida. Brandoni solía recordar con gracia cómo lograban entenderse: “Hablamos un poco en inglés, otro en italiano y mucho con las manos”. Esta amalgama de señas y lenguas romances permitió que el vínculo se mantuviera inalterable con el paso de los años, reforzado por las visitas de De Niro a Buenos Aires, motivadas por su afecto hacia la ciudad y su cercanía con figuras locales como Lito Cruz.
La colaboración profesional más destacada entre ambos se dio en la serie donde Brandoni encarnó a un crítico de gastronomía y De Niro a un amigo del exterior que llegaba para acompañarlo. El proyecto fue un éxito rotundo, logrando una ovación en el Festival Internacional de San Sebastián. Según el actor argentino, la participación de su colega fue un acto de amor hacia el país: “vino porque quiere mucho a esta ciudad”.
Uno de los hitos culturales de la serie fue la explicación que el personaje de De Niro realiza sobre el uso de los modismos argentinos. En una escena que se volvió viral, el actor neoyorquino desglosó el significado de dos términos emblemáticos. Sobre el primero, explicó que “boludo es más suave y amistoso. Puedes decirlo sin ser ofensivo, incluso con cariño. Por ejemplo, ‘che, boludo’”. Acto seguido, marcó el contraste con el segundo término: “Pelotudo es mucho más agresivo que boludo. Solo el sonido es más agresivo: pelotudo”.
La química entre ambos fue tan evidente que ya se encontraba en fase de planificación una segunda temporada que trasladaría la acción a Nueva York. Sin embargo, la partida de Brandoni deja este reencuentro actoral como una promesa inconclusa.
Más allá del éxito comercial y las anécdotas de set —como aquella vez que De Niro confesó haber rechazado interpretar a Carlos Gardel por no conocerlo profundamente—, lo que perdura es el ejemplo de una relación genuina. Lo que comenzó con un gesto de hospitalidad en una Navidad neoyorquina terminó consolidándose como un testimonio de respeto mutuo, demostrando que el afecto real entre dos artistas puede ser mucho más potente que cualquier estrategia de marketing cinematográfico.
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