"La noche de Mirtha": Marcela Morelo habló de sus hijos adoptivos y contó su historia
Hace 10 años la artista adoptó a tres jóvenes que hoy son adolescentes y habló en la mesa de la Chiqui de su día a día. Los detalles.
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En un emotivo tramo del programa La noche de Mirtha, la reconocida cantante Marcela Morelo compartió detalles íntimos sobre una de las decisiones más trascendentales de su vida: la adopción de sus tres hijos. Durante la cena con la mítica conductora, la artista repasó cómo aquel proceso, iniciado hace diez años, transformó por completo su realidad familiar y personal, convirtiéndose en un testimonio de resiliencia y afecto mutuo.
La historia comenzó con la llegada de tres hermanos —dos mujeres y un varón— que hoy transitan etapas clave de su crecimiento. Con orgullo, Morelo actualizó el presente de los jóvenes: “Ahora, mi hijo tiene 17, mi hija del medio tiene 14, y la más peque, 12”. El tiempo transcurrido desde aquel primer encuentro ha permitido que el vínculo se consolide, pasando de la infancia a una adolescencia que la cantante describe con profunda gratitud.
Marcela no ocultó que el trayecto legal y emocional para concretar la adopción estuvo cargado de desafíos. Sin embargo, su visión sobre este camino es espiritual y profunda. Según explicó, la conexión inicial se dio de una forma casi predestinada con la menor del grupo. “Es una larga historia. Apareció en mi vida la más pequeña, porque tenía que aparecer. Los hijos adoptivos también buscan a sus padres, eligen a sus padres”, reflexionó frente a los comensales.
Para la intérprete, este paso no fue una resolución apresurada, sino el fruto de un extenso período de meditación sobre lo que significa la maternidad por fuera de los lazos biológicos. En sus propias palabras, este compromiso representa “un acto de amor total, un amor mutuo”, donde la entrega de los padres se espeja en la aceptación y la búsqueda de los propios niños.
Uno de los aspectos que más conmovió a la audiencia fue la naturalidad con la que se construyó la identidad familiar. Desde el inicio de la convivencia, los tres hermanos adoptaron el lenguaje del afecto de manera espontánea. Morelo destacó que el reconocimiento de su rol como madre fue inmediato y que, con el paso de los años, esa necesidad de cercanía solo se ha intensificado: “Ahora más que nunca me dicen mamá, mamá, mamá”, confesó con una sonrisa.
Al observar el presente de sus hijos, Marcela define la experiencia como “un acto de amor enorme”. Hoy, los tres hermanos han crecido con bienestar, dejando atrás la infancia para convertirse en adolescentes que habitan un hogar donde, según la artista, el aprendizaje ha sido constante para todos los integrantes. La historia de Morelo reafirma que la familia se edifica en la voluntad diaria y en la convicción de que los hijos y los padres se encuentran en el momento justo para cambiar sus destinos para siempre.
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