Martín Fierro de Radio: una famosa vivió un tenso momento cuando intentaron robarle su lugar

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Una reconocida periodista llegó a su lugar asignado en los Martín Fierro, pero todos los asientos estaban ocupados. Los detalles.

La reciente entrega de los Martín Fierro de Radio dejó tela para cortar más allá de las estatuillas y los discursos sobre el escenario. Una de las grandes protagonistas de la trastienda de la gala fue la periodista Nancy Duré, quien sufrió un insólito e inesperado contratiempo organizativo que empañó el inicio de su velada en la fiesta más importante del medio radial.

La panelista y miembro de la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA) ingresó al recinto con la expectativa de disfrutar de la celebración junto a sus colegas. Sin embargo, al momento de dirigirse al sector asignado, se topó con un escenario insólito que complicó su permanencia en el evento.

La ubicación estipulada para la comunicadora correspondía a la mesa número 25. No obstante, al aproximarse al lugar, la periodista comprobó con sorpresa que la totalidad de los asientos se encontraban ocupados y no quedaba una sola silla vacante para que pudiera acomodarse.

Frente a la anomalía, el personal abocado a la logística de la gala intentó resolver la situación y determinar las causas del desajuste. Mientras las autoridades revisaban las listas y los lugares, Nancy Duré tuvo que permanecer parada a un costado del salón durante un lapso aproximado de veinte minutos. Pese a las reiteradas verificaciones, los organizadores no consiguieron identificar cuál de los comensales se había sentado en el lugar destinado a la periodista.

Ante la imposibilidad de recuperar la plaza original, el equipo de producción decidió reubicar a la integrante de APTRA en un sector contiguo. De esta manera, Duré fue trasladada a una mesa vecina a la que ocupaba Baby Etchecopar, con quien compartió labores profesionales en el pasado.

Enterado del mal momento que estaba atravesando la periodista, el conductor reaccionó con total solidaridad y realizó las gestiones necesarias para hacerle un espacio en su sector, permitiéndole así sentarse confortablemente. De este modo, la panelista logró integrarse a la fiesta y disfrutar del resto de la noche, aunque dentro del salón continuó flotando el enigma sobre la identidad de la persona que le arrebató su silla original.

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