Mucho llanto y poca sorpresa: "No te olvidaré", un romance correcto pero muy esquemático
Colleen Hoover es la autora original de "No te olvidaré". Conocé detalles sin spoilers de cómo es la película y por qué no deslumbra.

Adaptar a Colleen Hoover siempre es un terreno pantanoso porque sus fans son casi una secta, pero cuando te sacás el compromiso de haber leído el libro, la mirada se vuelve mucho más filosa y menos complaciente. Por lo que, definitivamente puedo decir que su última adaptación, "No te olvidaré", es de todo menos una película que te vuela la cabeza. Lo cierto es que la historia en sí tiene un potencial bárbaro y hay momentos que realmente te llegan, pero si el romance central no te lo comprás, el resto se tambalea.
"No te olvidaré" (Reminders of Him), la adaptación de la novela de Colleen Hoover que estrena hoy, me llevó al cine con la mente lo más en blanco posible. Les confieso: no soy para nada del palo de Hoover, pero el consenso general dice que este es, por lejos, su mejor libro. Así que, sin haber pasado por las páginas originales, tuve una ventaja competitiva a la hora de la crítica: no tengo el corazón nublado por la nostalgia literaria ni expectativas que cumplir. Y cuando vas "virgen" de texto, saltar sobre lo que no funciona es, honestamente, lo más fácil para un cinéfilo.
Pero vamos a ser justos: la película no es mala de por sí. De hecho, la historia tiene momentos muy buenos, pasajes divertidos que te sacan una sonrisa y situaciones emotivas que te ponen un nudo en la garganta. El guion tiene potencial y la trama de redención es sólida. El problema es que, siendo un drama romántico, los protagonistas tienen química cero.
El mayor pecado de la película es la falta total de chispazos entre Kenna (Maika Monroe) y Ledger (Tyriq Withers). Se supone que ella se está enamorando del mejor amigo de su novio muerto, una situación que tendría que ser un hervidero de culpa, tensión y fuego. Pero no pasa nada. Les faltó esa conexión eléctrica que te hace morderte las uñas. Él es un actorazo, le pone un cuerpo y una sensibilidad con su mirada de culpa, con su auto tortura a cada escena, pero ella... ella es un bloque de hielo. Es inexpresiva a niveles que desesperan.
Si los protagonistas no tienen piel, la historia deja de ser conmovedora para volverse un trámite. Y es una lástima, porque cuando la película se enfoca en el drama de Kenna, hay momentos realmente potentes que te hacen entender por qué el libro es tan querido. Pero apenas intentan vendernos el romance, todo se viene abajo.
Acá es donde la película se muerde la cola. Lo que en teoría debería ser un drama romántico épico, termina sintiéndose como la historia de una madre intentando recuperar a su hija, donde el romance quedó relegado a una subtrama que a veces molesta.
Y lo que más me dolió fue lo que hicieron con los padres del novio fallecido. Esa dinámica, el dolor de unos abuelos que tienen que volver a ver a la mujer que consideran responsable de su mayor pérdida, podría haber sido la parte más intensa de la película. El encuentro entre ellos es de una carga emocional tremenda, pero se siente que quedó a un costado cuando tendría que haber sido el centro del conflicto.
La historia de "No te olvidaré" no es tan mala como parece, al contrario, tiene elementos muy rescatables y momentos de mucha sensibilidad. Pero en este género, la química lo es todo. Podés tener el mejor guion del mundo, pero si la pareja central no se puede mirar sin que parezca que están esperando el colectivo, la magia se rompe. Él se carga la película al hombro, pero con una protagonista tan inexpresiva, el drama termina siendo una oportunidad desperdiciada. Y, la realidad es que me parece completamente triste porque ella es una actriz que supo marcarnos en historias como "Está detrás de ti" o "Longlegs", pero lo que no comprendió es que en el romance necesitas muchas más expresiones y dinamismo que en historias de terror.






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