"No es un delito": Amalia Granata domó a un troll que la quiso correr con su affaire con Robbie Williams

Espectáculos

Un usuario la atacó con un mensaje sobre su viejo encuentro con el cantante británico y la diputada respondió.

Un cruce tan inesperado como insólito estalló en redes sociales y volvió a poner en escena un capítulo que parecía archivado del espectáculo argentino. La protagonista es Amalia Granata, actual diputada provincial santafesina y ex figura mediática, que respondió con una frase breve pero contundente a un usuario que la atacó en X recordando su famosa anécdota con el cantante británico Robbie Williams.

Todo comenzó cuando un usuario decidió cuestionar las posiciones públicas de Granata y lo hizo con un mensaje brutalmente directo. “Vos le tragaste la chele a @robbiewilliams ... asi que las lecciones de moral metetelas en el orto, boluda”, escribió el internauta, en un tuit que rápidamente empezó a circular y a generar reacciones por lo explícito del ataque. Lejos de ignorarlo, la dirigente respondió con una frase tan breve como filosa: “No es un delito”.

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La escena rápidamente se volvió viral, en parte por el contraste entre el tono brutal del mensaje original y la respuesta seca de Granata, que en apenas tres palabras pareció cerrar la discusión. En cuestión de minutos, el intercambio comenzó a replicarse en capturas de pantalla y a generar comentarios de todo tipo entre usuarios que recordaban —o descubrían— uno de los episodios más extravagantes de la historia reciente de la farándula argentina.

La historia de Amalia Granata y Robbie Williams

Ese episodio se remonta a comienzos de los años 2000, cuando Granata era panelista televisiva y sorprendió a todo el país al revelar en un programa de TV que había tenido un encuentro íntimo con Robbie Williams durante una visita del cantante al país. En aquel momento, la confesión fue tan gráfica y descontracturada que se convirtió en un fenómeno mediático inmediato. La anécdota recorrió programas de televisión, portales de noticias y revistas de espectáculos, transformándose en uno de los momentos más recordados del archivo televisivo argentino.

La historia ocurrió durante una estadía del exintegrante de Take That en Buenos Aires. Según contó la propia Granata en distintas entrevistas de la época, el encuentro se dio tras un recital del artista y derivó en una noche que luego ella misma describió públicamente en televisión con lujo de detalles, algo que en aquel momento desató un verdadero terremoto mediático.

El episodio tuvo consecuencias inmediatas: Granata pasó de ser una panelista relativamente conocida a convertirse en una figura omnipresente en los programas de chimentos. Durante meses, la anécdota fue repetida, analizada y parodiada en distintos ciclos televisivos, consolidando una especie de mito pop que todavía hoy aparece cada tanto en redes sociales cuando alguien decide desempolvar el recuerdo.

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