La NASA monitorea la caída de la sonda Van Allen Probe A: qué riesgo hay de que restos espaciales lleguen hoy
La nave científica de 600 kilos reingresará a la atmósfera en las próximas horas. Los científicos calculan que el impacto será sobre el mar frente a Australia.
La NASA dio detalles acerca de la nave espacial que se estrellaría contra la Tierra
Se trata de Van Allen Probe A, una sonda científica de aproximadamente 600 kilogramos que fue enviada al espacio en 2012 para estudiar el campo magnético de la Tierra.
Según los modelos de seguimiento orbital, la nave podría reingresar en la atmósfera en las próximas horas o días, después de haber permanecido años orbitando el planeta tras el final de su misión. Aunque gran parte de su estructura debería desintegrarse por la fricción atmosférica, los científicos advierten que algunos fragmentos podrían sobrevivir al reingreso debido a su tamaño.
Los especialistas de la agencia espacial están monitoreando de cerca su trayectoria para calcular con mayor precisión el lugar y el momento del posible impacto.
Los detalles sobre el posible impacto
De acuerdo con las estimaciones preliminares, el riesgo de que esta nave espacial cause daños en la superficie terrestre es muy bajo. La NASA calcula que la probabilidad de que algún fragmento cause daños es de aproximadamente 1 entre 4.200.
Los modelos actuales sugieren que la reentrada podría producirse sobre el mar del Coral, frente a la costa de Australia, aunque la ubicación exacta todavía podría cambiar a medida que se refine el seguimiento.
Van Allen Probe A terminó su misión científica hace casi una década y desde entonces ha permanecido en órbita como lo que algunos expertos llaman un “satélite zombi”, es decir, un artefacto espacial inactivo que continúa orbitando el planeta sin control operativo.
Los especialistas creen que la nave está cayendo antes de lo previsto debido a la intensa actividad solar registrada en los últimos años. Este fenómeno provoca que la atmósfera terrestre se expanda ligeramente, aumentando la fricción sobre los objetos en órbita baja y acelerando su descenso.
Aunque estos eventos pueden generar preocupación, los científicos explican que la mayor parte de los restos espaciales se desintegran antes de llegar al suelo o caen en océanos y zonas deshabitadas. De hecho, cada semana ingresan a la atmósfera restos de basura espacial equivalentes al tamaño de un automóvil, y solo en raras ocasiones llegan fragmentos hasta la superficie.
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